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La resolución sobre el caso Pinochet:
Un paso histórico hacia el fin de la impunidad
Amnistía Internacional ha
afirmado que la decisión hecha pública hoy por la Cámara de los
Lores del Reino Unido de revocar la resolución del Tribunal
Superior mediante la que se concedía inmunidad a Augusto Pinochet
constituye un hito contra la impunidad.
La decisión, que deja expedito
el camino para la extradición de Augusto Pinochet a España,
podría finalmente suponer que el ex general tenga que sentarse
ante un tribunal de justicia que determine su culpabilidad
o inocencia por los millares de casos de tortura, homicidio y «desaparición»
que tuvieron lugar durante el tiempo en que Augusto Pinochet
ejerció el poder.
El siguiente paso clave consiste
en que Jack Straw, ministro del Interior británico, cumpla
la solicitud de expedir orden de extradición y no adopte medidas
que pudieran impedir que los tribunales de justicia competentes
tomen una decisión sobre los cargos formulados contra el ex general.
Además de su histórica importancia,
la decisión de los lores magistrados es una noticia que los
familiares de los miles de personas que fueron torturadas,
muertas o que *desaparecieron+ durante el régimen militar
chileno acogen con gran satisfacción.
A diferencia de Augusto Pinochet,
las víctimas y sus familiares no han gozado del beneficio
a un adecuado proceso judicial. Este es el motivo por el que
más de un cuarto de siglo después de esos trágicos sucesos, la comunidad
internacional se ha convertido en el único recurso para los afectados.
Amnistía Internacional formula
ahora un llamamiento para que se reforme la legislación británica
que pudiera interpretarse como obstáculo a la obligación,
establecida por la legislación internacional, de juzgar a toda
persona sospechosa de crímenes de lesa humanidad. La organización
pide también que las autoridades británicas colaboren con
cualquier Estado que haya decidido procesar a personas responsables
de crímenes contra la humanidad.
La decisión adoptada hoy, a
sólo unas semanas del cincuentenario de la Declaración Universal
de Derechos Humanos, que se celebra el 10 de diciembre, reafirma
el compromiso de la comunidad internacional en favor del pleno
respeto de los derechos humanos fundamentales para todos.
Información general
El arresto de Augusto Pinochet
en Londres el pasado 17 de octubre de 1998 fue resultado de
una comisión rogatoria para interrogarlo que había presentado
el juez Baltasar Garzón, de la Audiencia Nacional española.
El juez Garzón había estado investigando casos de violación
de derechos humanos que constituyen crímenes contra la humanidad
cometidos en Chile durante el régimen de Augusto Pinochet.
El 28 de octubre de 1998, el
Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales declaró
que su detención no había sido legal fundándose en que Pinochet
gozaba de inmunidad contra el procesamiento, dada su condición
de ex jefe de Estado. Posteriormente se presentó recurso contra
la resolución del Tribunal Superior ante la Cámara de los
Lores para que analizase las cuestiones jurídicas que suscitaban
preocupación en torno al arresto.
Las fuerzas armadas bajo el
mando de Augusto Pinochet aplicaron una política basada en
la comisión sistemática y masiva de violaciones de derechos
humanos y en una represión a gran escala, ejerciendo un control
absoluto sobre los recursos del Estado y utilizándolo para
cometer violaciones de derechos humanos, aprobando leyes represivas,
negando a las víctimas remedio judicial, utilizando el sistema
judicial para perseguir a los disidentes, colocando a la sociedad
en una situación de indefensión total y generando un ambiente
de terror entre la población.
Estos crímenes contra la humanidad
cometidos mediante actividades de terrorismo de Estado, según
el derecho internacional, están sometidos a los principios
de la jurisdicción universal. Asimismo, la Ley Orgánica del
Poder Judicial y el Código Penal de España contienen disposiciones
que garantizan la jurisdicción de los jueces españoles para
juzgar estos crímenes.
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