
|
|
Un informe de Amnistía Internacional
denuncia la pasividad del gobierno español ante la crisis de derechos
humanos en Argelia
(Madrid) Un informe de la Sección Española de Amnistía Internacional
denuncia la inacción del gobierno español ante la continua crisis
de derechos humanos que padece la población argelina, pese a la
preocupación expresada hace alrededor de un año tras la repercusión
en la opinión pública de varias masacres. La realidad es que
las prometidas iniciativas políticas sólo han servido para
mejorar la imagen del gobierno argelino sin que hayan tenido
ninguna repercusión sobre la situación de los derechos humanos
en un país situado a 200 kilómetros de la frontera española.
Esta pasividad
hacia la suerte de miles de personas víctimas de «desapariciones»,
ejecuciones extrajudiciales y torturas por parte de las fuerzas
de seguridad argelinas o de terribles abusos por parte de grupos
armados, contrasta con los frecuentes intercambios políticos y comerciales
entre Argelia y España, señala el informe, que destaca también
las restricciones a la hora de tramitar solicitudes de asilo de
ciudadanos argelinos.
El informe pone
de manifiesto la decepción de Amnistía Internacional por la
posición del gobierno español, especialmente después de las esperanzas
alentadas por una carta remitida el pasado 13 de febrero de 1998
a la organización por el secretario de Estado de Política Exterior,
Ramón de Miguel Egea, en la que afirmaba, en relación con
el nombramiento de un Relator Especial para Argelia, que:
«participo de la convicción de que la presencia de un relator
especial para Argelia nombrado por la Comisión de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas arrojaría una indispensable
luz sobre las últimas masacres y otros abusos que han sobrecogido
a la opinión pública de nuestro país».
Sin embargo, la
posición del gobierno español fue finalmente muy distinta,
y tras una visita a España del ministro de Asuntos Exteriores de
Argelia, las autoridades españolas notificaron que no apoyaban el
nombramiento de un Relator Especial para Argelia. Esta
postura fue tristemente compartida por la Unión Europea durante
las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Casi ocho meses
después, con centenares de muertos más, la situación de abusos
y violaciones a los derechos humanos en Argelia continúa ante la
pasividad de la comunidad internacional. El informe analiza
críticamente las iniciativas emprendidas en los últimos meses,
como un informe elaborado por una delegación de las
Naciones Unidas encabezada por el ex presidente portugués
Mario Soares, o la visita a Argelia de una delegación del
Parlamento Europeo. Iniciativas que no han permitido aclarar
nada y que sólo han servido para lavar la imagen del gobierno argelino,
en vez de propiciar la puesta en marcha de una investigación internacional
independiente, como han solicitado AI y otras importantes organizaciones,
como paso previo para poner en marcha iniciativas eficaces.
El informe elaborado
por la Sección Española de AI menciona también la preocupación
por las restricciones en materia de asilo y refugio. Según datos
oficiales, 273 argelinos habían presentado solicitud de asilo
en España durante el año 1997, pero 126 de tales solicitudes
fueron inadmitidas a trámite tras un examen somero. Asimismo
324 ciudadanos argelinos fueron expulsados de España hacia
Argelia en el mismo periodo. AI ha expresado su preocupación
por el hecho de que las solicitudes presentadas por ciudadanos
argelinos no se analicen con el debido rigor que demanda la
crisis de derechos humanos que vive Argelia, así como que no
se adopten medidas para asegurar que las personas de nacionalidad
argelinas expulsadas de España no corran el riesgo de ser
sometidas a violaciones de derechos humanos a su llegada a
Argelia.
El informe incluye
varias recomendaciones para que las autoridades españolas
jueguen un papel positivo con relación a la crisis de derechos humanos
en Argelia.
|