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AI
pide a los sindicatos que promuevan una investigación sobre las
masacres en Argelia, donde han muerto 400 sindicalistas desde 1992
(Madrid) La Sección Española de Amnistía Internacional
hace una petición a los sindicatos españoles para
que recuerden en sus reivindicaciones del 1 de Mayo a los sindicalistas
argelinos, y exijan una investigación internacional que permita
esclarecer la autoría de las matanzas y promueva medidas
que impidan nuevos crímenes.
La comunidad internacional se ha negado hasta ahora a aceptar
la petición realizada por AI y otras ONG. Por desgracia,
a pesar de la espantosa tragedia de derechos humanos que está
teniendo lugar en Argelia, la Comisión de Derechos Humanos
de la ONU, reunida durante abril en Ginebra, ha decidido una vez
más no emprender acciones. Ante la tajante negativa del
gobierno argelino a colaborar con la Comisión, la Unión
Europea, Estados Unidos y Canadá se echaron atrás
y terminaron por admitir que carecían de la determinación
necesaria para tomar las medidas pertinentes.
Aunque el plazo límite para adoptar una resolución
sobre Argelia se amplió en el último momento, no
se planteó ninguna cuestión al respecto. No se llevó
a cabo ningún debate serio sobre la necesidad desesperada
de enviar a un equipo internacional que investigue la situación
y saque a la luz la verdad sobre el tormento que sufren las víctimas
argelinas, y los Estados Miembros se ocultaron tras una barrera
de excusas despreciables para justificar su inacción. Mientras
la Comisión continuaba con esta parodia, miles de personas
morían o resultaban heridas en Argelia.
Unos 400 sindicalistas se encuentran entre los cerca de 80.000
civiles masacrados en el sangriento conflicto de Argelia desde
1992. Unos cincuenta sindicalistas resultaron muertos sólo
en 1996. Entre los asesinados se encuentran tres secretarios de
sindicatos nacionales.
Uno de los casos más conocidos es el Abdelhak Benhammouda,
dirigente de la Unión General de Trabajadores Argelinos
(UGTA), que murió a consecuencia de disparos el 28 de enero
de 1997. El 12 de febrero, las fuerzas de seguridad dieron muerte
a ocho personas, entre las que se encontraban dos mujeres y dos
niños de corta edad, y luego anunciaron que habían
matado a los «asesinos» de Abdelhak Benhammouda.
Más tarde, el 23 de febrero, la emisora nacional de televisión
mostró a Rachid Medjahed, que había sido detenido
el 15 de febrero, confesando ser el cabecilla del grupo que mató a Abdelhak Benhammouda.
El 3 de abril, la familia de Rachid Medjahed encontró
el cuerpo de éste, acribillado a balazos, en un depósito
de cadáveres; sin embargo, las autoridades argelinas, incluido
el propio ministro de Justicia, siguieron insistiendo en que Rachid
Medjahed estaba vivo. Finalmente, en mayo admitieron que había
muerto. Afirmaron que había fallecido el 18 de febrero
a consecuencia de las heridas de bala sufridas en el momento de
la detención. Sin embargo, cuando apareció en televisión
el 23 de febrero, Rachid Medjahed no parecía herido, y
quienes lo vieron mientras estuvo recluido declararon que no había
sufrido ninguna herida en el momento de su detención.
Los dirigentes de la UGTA, al igual que las autoridades argelinas,
culpan de todos los homicidios a los grupos integristas islámicos
de oposición armada. Sin embargo, las fuerzas de seguridad
también son responsables de muchas muertes. Estas fuerzas
parecen utilizar cada vez con más frecuencia los homicidios
sumarios como alternativa a las detenciones o como forma de castigo.
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