Muchos estados procesan a
los niños acusados de delitos graves como si fueran
adultos, por lo que les imponen las mismas penas que a éstos
y, a menudo, los encarcelan en centros para adultos. En
la mayoría de los casos, los niños están
separados de los demás presos, pero en condiciones
de reclusión inadecuadas para sus necesidades especiales.
Por ejemplo, a veces permanecen encerrados en la celda durante
la mayor parte del día, con muy poco o ningún
acceso a servicios educativos o de otra clase.
El bienestar del los niños que no están separados
de los reclusos adultos es motivo de gran preocupación.
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Recluso menor de edad sujeto con grilletes,
lo que constituye un quebrantamiento de las normas
internacionales. |
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