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    Rusia: ¡Justicia para todos!
     

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El padre de Kheda Kungaeva
El padre de Kheda (Elza) Kungaeva muestra fotografías de su hija tomadas antes y después de que soldados rusos la secuestraran y mataran. © Paula Allen

 

Derecho a ser diferente

NOTA: Esta campaña ha finalizado. La información y las propuestas de acción puedes no estar actualizadas

La violencia y las agresiones racistas son un problema que crece en Rusia a una velocidad alarmante. La mayoría de las veces, las víctimas son estudiantes o refugiados procedentes de África e inmigrantes de la zona del Cáucaso. Pero la xenofobia no acaba aquí. Los judíos sufren agresiones tanto físicas como verbales. Todas las personas que sufren agresiones racistas tienen miedo a ir a la policía porque en los calabozos les espera una segunda tortura además de no confiar en un sistema que no les proporciona justicia.

En Chechenia, las acciones del ejército ruso y de los grupos armados chechenos se caracterizan por su brutalidad. Ejecuciones ilegales, torturas y violaciones masivas son la forma de actuar de una parte corrupta e indisciplinada del ejército, ya que estos delitos casi nunca son investigados ni castigados. Algunos políticos y líderes locales empeoran la situación con sus mensajes cargados de tintes racistas que son difundidos por los medios de comunicación partidistas.

 


Kheda (Elza)Kungaeva, de 18 años, fue sacada de su casa al sur de Grozni y llevada ante el coronel ruso Budanov para interrogarla en su tienda de campaña. Allí la estranguló. La autopsia determinó que fue violada. Esta fue la primera vez que un oficial ruso fue juzgado por un delito cometido contra civiles en Chechenia. Sin embargo, pese a haberse confesado culpable, el coronel Budanov sigue gozando de apoyo entre el público y el ejército, por ejemplo, durante su juicio el general Shamanov le estrechó la mano.


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