Prevención
y normas internacionales
Programa de 12 Puntos para la Prevención de la Tortura a manos de Agentes del
Estado de Amnistía Internacional
(extracto)
Amnistía Internacional formula un llamamiento a todos los gobiernos
para que pongan en práctica el siguiente Programa de 12 Puntos para
la Prevención de la Tortura a manos de Agentes del Estado, e invita
a todas las personas y organizaciones interesadas a aunar sus
esfuerzos para garantizar que así lo hacen. Amnistía Internacional
está convencida de que la aplicación de estas medidas será una
indicación positiva del empeño de los gobiernos en poner fin a la
tortura en sus países y en erradicarla en el resto del mundo.
1. Condena de la tortura
Las máximas autoridades de cada país deben demostrar su total
oposición a la tortura.
2. Acceso a los detenidos
Con frecuencia, la tortura tiene lugar mientras las víctimas se
encuentran en régimen de incomunicación, cuando no pueden entrar
en contacto con aquellas personas del mundo exterior que podrían
ayudarlas o averiguar qué les está ocurriendo.
3. Eliminación de las detenciones secretas
En algunos países, las torturas se llevan a cabo en centros
secretos, a menudo después de haber hecho «desaparecer» a las
víctimas.
4. Salvaguardias durante el periodo de detención y los
interrogatorios
Todas las personas detenidas deben ser informadas sin demora de sus
derechos, incluido el de presentar quejas relativas al trato que
reciben y el derecho a que un juez establezca sin dilación la
legalidad de la detención.
5. Prohibición legal de la tortura
Los gobiernos deben promulgar leyes que prohíban y prevengan la
tortura y que incorporen los elementos básicos de la Convención de
la ONU contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes («Convención contra la Tortura») y otras normas
internacionales pertinentes.
6. Investigación independiente
Todas las denuncias e informes sobre torturas deben ser objeto de
una investigación inmediata, imparcial y efectiva a cargo de un
órgano independiente de los presuntos responsables de las torturas.
7. Enjuiciamiento de presuntos torturadores
Las personas responsables de actos de tortura deben ser enjuiciadas.
Este principio debe mantenerse dondequiera que se encuentren, sea
cual sea su nacionalidad o su cargo, independientemente del lugar
donde se cometió el delito o de la nacionalidad de la víctima, y
sin importar el tiempo que haya transcurrido desde que se cometió
el crimen.
8. Invalidez de declaraciones obtenidas mediante tortura
Los gobiernos deben garantizar que las declaraciones y demás
pruebas obtenidas mediante tortura no puedan ser utilizadas jamás
en procedimientos judiciales, salvo en contra de una persona acusada
de tortura.
9. Procedimientos de formación efectiva
En la formación profesional de todos los funcionarios que
participen en la custodia, el interrogatorio o el tratamiento
médico de personas privadas de libertad debe ponerse en claro que
la tortura es un acto criminal y debe informárseles de que están
obligados a desobedecer todas las órdenes que reciban de infligir
torturas.
10. El derecho a recibir una reparación
Las víctimas de la tortura y las personas a su cargo deben tener
derecho a recibir del Estado una reparación inmediata, que incluya
la restitución, una indemnización justa y adecuada y la atención
y la rehabilitación médica apropiadas.
11. Ratificación de los tratados internacionales
Todos los gobiernos deben ratificar sin reservas los tratados
internacionales que contengan salvaguardias contra la tortura,
incluida la Convención de la ONU contra la Tortura y las
declaraciones contenidas en ella que permiten la presentación de
denuncias a título individual y entre Estados.
12. La responsabilidad internacional
Los gobiernos deben utilizar todos los canales disponibles para
interceder ante los gobiernos de los países de los que se han
recibido informes de tortura.
Este programa de 12 puntos fue adoptado por Amnistía Internacional
en octubre del 2000. Reúne una serie de medidas para prevenir la
tortura y los malos tratos de las personas bajo custodia del Estado
o en manos de sus agentes. Amnistía Internacional insta a los
gobiernos a que cumplan las obligaciones contraídas en virtud de
las normas internacionales para prevenir y sancionar la tortura, ya
sea infligida por agentes del Estado o por particulares. Amnistía
Internacional también se opone a la tortura que cometen los grupos
políticos armados.
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