Tortura e identidad sexual
En el mundo entero, la tortura de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales se oculta tras un velo de secreto y tabúes. Es un problema mundial (Amnistía Internacional ha documentado numerosos casos en todos los continentes), pero que muchas veces no se denuncia. El estigma que rodea a la homosexualidad en muchas culturas significa que quienes manifiestan abiertamente su orientación sexual son dejados de lado, marginados o sometidos a abusos. Aunque algunos gobiernos intentan negar la existencia de ese tipo de tortura -e incluso la existencia de homosexuales en su país-, otros la justifican abiertamente en nombre de la moralidad, la religión o la ideología. Sea como sea, el resultado es que la tortura sigue infligiéndose con impunidad y que un sector de la población es especialmente vulnerable.
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