La tortura como arma de guerra
A las mujeres cuyos
testimonios se citan a la derecha las violaron en Foca/Srbinje como parte de una campaña sistemática de terror durante el conflicto que desgarró la ex Yugoslavia en los años noventa. En Foca, una ciudad del sur de Bosnia y Herzegovina, la lucha comenzó en abril de 1992. Las fuerzas armadas serbobosnias y yugoslavas se hicieron con el control de la ciudad y de los pueblos cercanos, e hicieron una redada de los musulmanes y los croatas de Bosnia. A los hombres los llevaron a centros de detención, donde muchos de ellos «desaparecieron». A las mujeres las recluyeron en centros de detención y en lugares organizados específicamente para violarlas y someterlas a esclavitud sexual. Decenas de mujeres, niños, niñas y ancianos permanecieron recluidos en las instalaciones deportivas de Partizan, donde a las mujeres las sacaban todas las noches para violarlas. Las mujeres y las niñas que sufrían lesiones a causa de los abusos sexuales o los golpes no recibían ninguna asistencia médica. Según los informes, dos mujeres murieron a consecuencia de los golpes. Algunos de los presuntos responsables han sido detenidos y llevados ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.
La mayoría de las víctimas de las guerras actuales son civiles, no soldados. En los conflictos modernos, el aterrorizar a la población civil se ha convertido en un medio habitual de guerra, un medio que, casi invariablemente, implica el uso de la tortura. En Argelia, la práctica de la tortura por parte de las fuerzas de seguridad había quedado prácticamente erradicada en el periodo entre 1989 y 1991, pero empezó a utilizarse de nuevo al principio del conflicto actual, en 1992, y rápidamente se convirtió en una práctica generalizada.
Durante los últimos años, en cualquier periodo que examinemos, encontraremos que hay unos 30 conflictos armados o más librándose simultáneamente en distintas partes del mundo. La mayoría son conflictos internos dentro de un país, no guerras entre Estados. Estos conflictos internos van desde las guerras de guerrilla de poca intensidad hasta las guerras civiles totales y declaradas entre ejércitos bien equipados.
Según los informes, la violación de mujeres se había convertido en una práctica sistemática y generalizada en algunas partes de la República Democrática del Congo ocupadas por grupos armados de oposición en 1999. Sin embargo, la mayoría de las víctimas guardan silencio porque temen ser rechazadas por sus esposos o sometidas al ostracismo social. Al parecer, los combatientes que violaron a pacientes ingresadas en el hospital de Kindu, República Democrática del Congo, a principios de 1999 alardearon de haberlas infectado con el virus del sida.
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«Me violaron dos de ellos. Luego hicieron entrar a más
chetniks [paramilitares nacionalistas serbios] que querían violarme. Yo me negué. Me dijeron que arrojarían a mi hijo por la ventana.»
«Me dijeron que querían que tuviéramos niños chetnik [...]. Me dijeron "haremos lo que sea para que jamás penséis en regresar".»
Bosnia-Herzegovina -
How can they sleep at night? Arrest Now! (índice AI:
EUR 63/22/97).
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