

Organizaciones
participantes
Amnistía Internacional, junto a Greenpeace,
Intermón y Médicos Sin Fronteras, junto
a otras 13 ONG y con el apoyo técnico
de la Cátedra UNESCO sobre Paz y Derechos
Humanos de la Universidad Autónoma
de Barcelona, está desarrollando esta
campaña, que tiene cómo objetivo obtener
una mayor transparencia, un mayor control
y la implicación del gobierno español
en programas de recolección de armas
en zonas donde proliferan de forma
descontrolada. No se pretende que no
se fabriquen o se exporten más armas
ligeras, sino que simplemente se apliquen
medidas rigurosas a su exportación
para que no contribuyan a que la comisión
de violaciones de derechos humanos
y a amenazar la paz y la seguridad
internacional. |
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Campaña para el control de las armas ligeras
NOTA: Esta campaña ha finalizado. La información
reflejada puede no estar actualizada
Una
de las causas de las variadas, brutales y
sistemáticas violaciones de los derechos
humanos cometidas en los más de 30
conflictos armados actuales en el mundo es
el fácil acceso que tienen
grupos armados y regímenes represivos
a material militar, de seguridad y policial,
debido a que el comercio de armas sigue siendo
descontrolado y está rodeado de secretismo.
Las
armas ligeras son las causantes del 90%
de las víctimas en los conflictos
armados y la población civil constituye
el 90% de las personas afectadas. La ONU
las define como aquellas armas convencionales
que pueden ser transportadas por una sola
persona o por un vehículo ligero (pistolas
y revólveres, rifles, carabinas, rifles
de asalto, munición, lanzagranadas,
granadas de mano, morteros, misiles contracarro
y misiles tierra-aire, minas antipersonales,
material policial y represivo, etc.) En el
mundo hay unos 500 millones de armas ligeras,
a los que habría que añadir
otros millones de armas en manos de los cuerpos
policiales y de seguridad.
La
gravedad de esta cuestión ha causado
una comprensible alarma a diferentes niveles
y ha motivado que ocupe un lugar importante
en la agenda de Naciones Unidas, la Unión
Europea y otras organizaciones regionales.
Así, varios países africanos
de África Occidental han puesto en
marcha una moratoria en la compra y venta
de armas ligeras. En enero de 1999, la Unión
Europea aprobó una Acción Conjunta
sobre las armas ligeras, con el objetivo
de combatir la acumulación desestabilizadora
y la proliferación de estas armas,
contribuir a la reducción de los stocks
existentes y ayudar a resolver los problemas
causados por su acumulación.
En
el verano del año 2001 se celebrara en el
marco de las Naciones Unidas una Conferencia
Internacional sobre el tráfico
ilícito de armas ligeras en todos
sus aspectos. Desde 1998, cientos de organizaciones
de todo el mundo han formado una red mundial
denominada Red Internacional de Acción
sobre las Armas Ligeras (IANSA), que
trabaja en diversas campañas y proyectos
de forma simultánea. En 1998, la UE
aprobó un Código de Conducta
de la Unión Europea sobre transferencias
de armas que establece una serie de criterios
para las exportaciones de armas de los países
de la UE. En 1997, diversos laureados con
el Nóbel para la Paz entre los que
estaba AI, propusieron un Código
Internacional de Conducta que regule
el comercio mundial de armas.
Los
países exportadores de armas,
entre ellos España, todavía
no aplican suficientes medidas de control
a sus transferencias de armas y siguen exportando
armas a países en conflicto, con situaciones
graves de derechos humanos. La falta de
transparencia contribuye a que estas
transferencias no sean adecuadamente controladas,
por lo que se genera un círculo vicioso
de violencia e inseguridad a través
del comercio de armas que muchas veces desemboca
en el estallido de crisis humanitarias como
las de Ruanda, Kosovo, Timor Oriental o Sierra
Leona que hacen que la opinión pública
tenga una sensación de impotencia.
Hay que abordar la raíz del problema:
el secretismo que sigue rodeando la exportación
de armas, para que el parlamento pueda controlar
este comercio de la muerte
Entre
1992 y 1998, España exportó
armas ligeras por valor de una media de 11.000
millones de pesetas anuales (la mitad de
ellos fabricados por empresas radicadas en
el País Vasco. España exportó
armas ligeras y munición por valor
de más de 4.000 millones de pesetas
entre 1992 y mayo de 1999, con una media
de casi 600 millones de pesetas al año.
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