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Informe:
La pasividad del Gobierno español ante una crisis de derechos humanos
a 200 kilómetros de sus fronteras
(Texto íntegro)
En los
últimos seis años, las fuerzas de seguridad argelinas, la milicia paramilitar
y grupos armados que se definen como "organizaciones islámicas"
han matado en Argelia a decenas de miles de personas. Asimismo, las
fuerzas de seguridad han detenido a decenas de miles de personas más
y de millares de ellas no se ha vuelto a saber su paradero, permaneciendo
"desaparecidas"
Pese al
reconocimiento por parte de la comunidad internacional de la grave crisis
de derechos humanos que está padeciendo Argelia, hasta el momento no
se ha tomado ninguna iniciativa eficaz que investigue las diferentes
responsabilidades en la comisión de graves violaciones y abusos a los
derechos humanos como forma previa de alcanzar una solución a un conflicto
que se desarrolla a 200 kilómetros de España.
Este informe,
elaborado por la Sección Española de Amnistía Internacional, resalta,
en primer lugar que, a pesar del volumen de las violaciones y abusos
a los derechos humanos en Argelia, las autoridades de ese país se niegan
a permitir que una investigación internacional independiente, con medios
y libertad de desplazamiento, pueda determinar los hechos, identificar
a los responsables de tales abusos, y que éstos sean puestos a disposición
judicial.
En segundo
lugar, el informe refleja la pasividad de la comunidad internacional,
con especial referencia a la inacción del Gobierno español desde finales
del año 1997, ante la grave crisis de derechos humanos en Argelia. Asimismo
el informe refleja, en referencia a España, la falta de protección por
parte del Gobierno a los solicitantes de asilo argelinos cuando llegan
a nuestro país.
También
el informe detalla los esfuerzos de las organizaciones de derechos humanos,
desde finales de 1997, por llamar la atención de la comunidad internacional
sobre la situación en Argelia. En el caso de España se relatan varias
de las diversas comunicaciones de la Sección Española al Gobierno sobre
la situación en Argelia y la pasividad del mismo en responder a la crisis
desatada en aquel país norteafricano.
Finalmente,
el informe proporciona algunas recomendaciones prácticas al Gobierno
español para que, en el caso de Argelia, pase de las declaraciones a
los hechos y cumpla su programa electoral de marzo de 1996 que indicaba
"la política exterior tendrá como eje central los derechos humanos".
2. LAS
VIOLACIONES Y ABUSOS A LOS DERECHOS HUMANOS EN ARGELIA.
En los
últimos seis años, las fuerzas de seguridad argelinas, la milicia paramilitar
y grupos armados que se definen como "organizaciones islámicas"
han matado en Argelia a decenas de miles de personas. Asimismo, las
fuerzas de seguridad han detenido a decenas de miles de personas más
y de millares de ellas no se ha vuelto a saber su paradero, permaneciendo
"desaparecidas"
Desde que
Amnistía Internacional publicó su último informe sobre Argelia en noviembre
de 1997, las violaciones graves a los derechos humanos han continuado
ininterrumpidamente en este país del norte de África.
Después
de las grandes matanzas que se produjeron en agosto y septiembre de
1997, han continuado, casi diariamente, los asesinatos de personas individuales,
de familias enteras o de grupos de civiles. Las fuerzas de seguridad,
el ejército y las milicias armadas por el estado han continuado matando
a personas individuales o grupos de civiles en las llamadas operaciones
"antiterroristas".
Entre finales
de diciembre de 1997 y enero de 1998, se produjo una nueva ola de matanzas
a gran escala en la región de Relizane, al este de Orán, y en donde
el FIS (poner en completo) gozó de amplio apoyo en las elecciones de
1991. En dos semanas perdieron la vida alrededor de un millar de personas.
El hecho de que se perpetraran en pequeñas aldeas y, aparentemente,
aisladas, ha dificultado la obtención de información precisa y detallada
sobre estas matanzas. Las autoridades de Argelia negaron el permiso
a varios periodistas extranjeros para poder desplazarse a Relizana inmediatamente
después de las antes citadas masacres.
Como en
otras ocasiones de graves violaciones y abusos a los derechos humanos,
es difícil obtener información fidedigna sobre los hechos y los responsables
de tales abusos y violaciones. Según algunas informaciones, éstas fueron
llevadas a cabo por grupos de GIA (Grupo Islámico Armado), como respuesta
al alto el fuego decretado por el AIS, brazo armado del FIS, en octubre
de 1997, y que continúa en vigor. Otras informaciones explican las matanzas
como una respuesta de la parte del GIA a las operaciones de los militares
en otras zonas. Sin embargo, existen alegaciones de que los grupos que
cometieron estas matanzas actuaron con la complicidad de unidades de
las fuerzas de seguridad y cuyo motivo sería el castigar a una población
que mayoritariamente había votado al FIS y que había apoyado al AIS
y que se había negado a aceptar las armas que les habían ofrecido las
autoridades, lo cual se interpretaba como una negativa a ponerse de
lado de las autoridades.
Además
de las grandes matanzas, en Argelia se están produciendo otras graves
violaciones de los derechos humanos como son la práctica generalizada
de la tortura, las "desapariciones" y la realización de juicios
injustos amparados por una legislación que contraviene todas las normas
internacionales sobre los derechos del detenido. De estas graves violaciones
de los derechos humanos apenas se ha hecho eco la comunidad internacional
y justificarían por sí mismas la necesidad de emprender una investigación
independiente.
Algunos
casos ejemplificadores de la crisis de derechos humanos que vive Argelia
Preso
de Conciencia y juicio sin las debidas garantías
Un caso
que ejemplifica la gravedad de esta situación es la del abogado de derechos
humanos Rachid Mesli. Mesli fue condenado a tres años de cárcel el 16
de julio de 1997, por "fomentar el terrorismo" (artículo 87
bis 4 del Código Penal argelino) en un juicio que vulneró claramente
las normas internacionales. El juicio se celebró en el tribunal de Tizi
Ouzou (a cien kilómetros al este de Argel). A los delegados de Amnistía
Internacional no les concedieron los visados para poder asistir como
observador al juicio. A dos abogados enviados por la Federación Internacional
de Derechos Humanos para observar el juicio les informaron a su llegada
a Argelia de que su presencia en el juicio no sería bienvenida.
El juicio
se celebró a puerta cerrada y no se dejó entrar en la sala ni a los
familiares. La acusación y la defensa basaron su argumentación legal
en torno a los cargos de pertenencia a grupo "terrorista"
(artículos 86 y 87 bis 3 y bis 4 del Código Penal), según se establecieron
en el pliego de cargos. La defensa de Rachid mesli se quejó de que el
tribunal no llamó a los testigos solicitados al Tribunal por ésta.
La sentencia
del tribunal no declaró culpable a Rachid Mesli de los dos cargos por
los que se le había juzgado. Sin embargo, le condenó por "fomentar
el terrorismo" (artículo 87 bis 4 del Código Penal), a pesar de
que esta acusación no constaba en el pliego de cargos ni se formuló
durante el juicio. Por tanto, le condenaron por un cargo que no se había
formulado contra él previamente y contra el que no tuvo oportunidad
de defenderse. Esto resulta una violación patente de las normas internacionales
ratificadas por Argelia, en concreto del artículo 14 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos que establece que los acusados tienen
derecho a ser informados de los cargos formulados contra ellos, a contar
con suficiente tiempo y medios para preparar su defensa y a interrogar
o hacer que otros interroguen a los testigos de cargo. Asimismo la propia
legislación argelina, en concreto el artículo 305 del Código de Procedimiento
Penal de Argelia también establece que si un tribunal desea añadir un
cargo a los que ya está juzgando, debe reiniciarse la vista para permitir
a la defensa y a la acusación ofrecer su argumentación legal sobre el
nuevo cargo.
Por otra
parte, la forma en que ocurrió la detención es contraria a todas las
normas internacionales sobre derechos humanos. Rachid Mesli fue secuestrado
el 31 de julio de 1996 por un grupo de hombres armados sin identificar.
Los hombres detuvieron el vehículo que conducía, en el que también viajaba
su hijo de cinco años y un familiar, y se lo llevaron a punta de pistola
después de haber amenazado a su familiar y de haberle obligado a mirar
de otro lado. Este método est típico de la manera de operar de los grupos
armados (GIA etc.). Las fuerzas de seguridad y las autoridades estuvieron
más de una semana sin reconocer su detención. El 10 de agosto lo llevaron
ante el juez de instrucción, le acusaron de mantener relaciones con
grupos armados y le encarcelaron en la prisión de El Harrache. Según
declaraciones de sus abogados cuando fue visto en la oficina del juez
instructor tenía hematomas en el ojo y la mano derecha, y presentaba
un mal estado físico.
La legislación
argelina establece que se debe informar al presidente del Colegio de
Abogados en caso de que se vaya a detener a un abogado y que debe estar
presente en la oficina del abogado (o delegar en un abogado para que
esté presente si él no puede en persona). Sin embargo, no se respetaron
ninguno de estos procedimientos, dado que en la fecha tan tardía como
el 7 de agosto, el presidente del Colegio de Abogados todavía no había
logrado obtener información sobre el paradero de Rachid Mesli ni confirmar
su detención por la fuerzas de seguridad.
Rachid
Mesli presento un recurso de casación en el Tribunal Supremo (un procedimiento
que sólo ve los errores de derecho pero no vuelve a examinar los hechos
de la causa) pero hasta a este momento el Tribunal Supremo no ha contestado
y Rachid Mesli ya ha pasado mas de dos anos en la cárcel.
Amnistía
Internacional cree que Rachid Mesli fue encarcelado por sus creencias,
sin que utilizara o abogara por la violencia, y debido a sus actividades
como abogado de derechos humanos. La organización le considera preso
de conciencia y pide su inmediata e incondicional liberación.
Desaparición
forzada y detención ilegal
Abdelkrim
Torchi y Saddek Aichouni fueron detenidos en sus respectivas casas de
Argel, capital del país, el 20 de octubre de 1998, en presencia de miembros
de su familia. No les mostraron ninguna orden de detención ni les explicaron
por qué se les detenía. La detención de Abdelkrim Torchi fue efectuada
por miembros uniformados de las fuerzas de seguridad que llegaron a
su casa en cuatro automóviles. La de Saddek Aichouni la realizaron varios
hombres de vestidos de civil, pero algunas personas que se hallaban
presentes reconocieron en uno de ellos a un agente de la policía local.
Ésta informó posteriormente de que no tenía noticias de la detención.
Estas dos
personas habían sido detenidos ya en noviembre de 1997 y, tras comparecer
ante los tribunales al mes siguiente, habían permanecido bajo custodia
hasta que los dejaron en libertad sin cargos nueve meses después.
Por lo
general, los miembros de las fuerzas de seguridad que efectúan detenciones
no llevan uniforme ni ninguna otra característica que permita identificarlos,
y tampoco muestran órdenes de detención. Una vez detenidos, los sospechosos
suelen ser recluidos en secreto. Durante la reclusión, las fuerzas de
seguridad y las autoridades niegan a sus familias toda información sobre
su paradero.
3. LA
PASIVIDAD DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL EN LA CRISIS DE DERECHOS HUMANOS
DE ARGELIA Y EL PAPEL DE ESPAÑA EN LOS DIVERSOS FOROS INTERNACIONALES.
La comunidad
internacional de gobiernos no ha tenido la voluntad política de enfrentar
decididamente la crisis de derechos humanos en Argelia, donde, desde
el año 1992, han muerto mas de 80,000 personas por violencia política
Aunque
diversos organismos internacionales, como la Organización de Naciones
Unidas o la Unión Europea, han propiciado contactos con las autoridades
argelinas y con otros sectores de la sociedad de este país -incluyendo
visitas de delegaciones por ambas partes-, éstos contactos han tenido
un mero carácter informativo. Además las restricciones a dichas visitas
por parte de las autoridades argelinas no han permitido tener una visión
profunda, completa y imparcial sobre la situación de violaciones y abusos
a los derechos humanos en el país norteafricano. Adicionalmente, las
delegaciones no tenían ni mandato ni medios para llevar a cabo ninguna
investigación sobre violaciones y abusos a los derechos humanos y fueron
acompañadas a todos los lugares que visitaron por fuerzas de seguridad
argelinas.
Además,
los informes de estas delegaciones carecen de informaciones concretas,
y confirmadas de manera independiente.
La realidad
es que estas iniciativas políticas no han tenido ningún impacto sobre
la situación de derechos humanos en Argelia. El único impacto constatable
es permitir a las autoridades argelinas afirmar que delegaciones internacionales
han visitado Argelia y mejorar su imagen ante la comunidad internacional.
Informe
de la delegación de la Organización de Naciones Unidas a Argelia.
En septiembre
de 1998 se publicó el informe de la delegación de las Naciones Unidas
sobre su visita a Argelia. Creada por el secretario general de las Naciones
Unidas, Kofi Annan, y encabezada por el ex presidente portugués Mario
Soares, la delegación visitó Argelia con la misión de "recabar
información" pero sin el cometido de tratar cuestiones de derechos
humanos ni la facultad de emprender investigaciones.
El hecho
de que la misma delegación admita al principio de su informe que no
tenía "ni los medios ni el cometido de realizar investigaciones",
que las autoridades argelinas no le permitieron entrevistar a determinadas
personas ni visitar ciertos lugares y que cuando formulaba preguntas
concretas le respondían con generalidades, ilustra las limitaciones
de esta misión.
Visita
de la terna presidencial de la Unión Europea
Tres representantes
de la Unión Europea (Austria, Luxemburgo y Reino Unido) y el vicepresidente
de la Comisión Europea, Manuel Marín, efectuaron el 20 de enero de 1998
una visita de un día a Argelia durante la cual se entrevistaron con
autoridades del gobierno y muy brevemente con representantes de la oposición
y los medios de comunicación.
Esta visita
no fue una visita de investigación, y, por lo tanto, no ha cumplido
la función fundamental de investigar la situación de crisis de los derechos
humanos y efectuar recomendaciones. Asimismo, aunque el gobierno argelino
accedió en principio a que los Relatores Especiales sobre Ejecuciones
Extrajudiciales y sobre la Cuestión de la Tortura visitaran el país,
estas visitas, casi un año después, no se han llevado a cabo porque
los calendarios propuestos nunca resultaban adecuados para el gobierno
argelino.
Visita
de una delegación del Parlamento Europeo.
Una delegación
del Parlamento Europeo visitó Argelia del 8 al 12 de febrero de este
año.
Una vez
más las limitaciones de este tipo de delegaciones se refleja en varios
hechos: la delegación, en su informe, rechazó la necesidad de que se
emprenda una investigación internacional a pesar de las restricciones
impuestas por las autoridades argelinas a la delegación. Por ejemplo,
no se permitió a la delegación el acceso a los lugares donde se llevaron
a cabo las masacres ni tampoco se pudieron entrevistar con víctimas
de violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad.
Además, la delegación tuvo que hospedarse en una residencia oficial,
el palacio de Djinan el-Mithak, lo cual suponía importantes limitaciones
para todos aquellos que intenten contactar con ellos. Tampoco disponía
la delegación de líneas telefónicas directas teniendo que pasar todas
las llamadas por una centralita, y, finalmente, la delegación recibió
la prohibición expresa de las autoridades de Argelia de salir de la
residencia sin protección policial.
Amnistía
Internacional considera lamentable que el Parlamento Europeo, consciente
de tales restricciones a su trabajo en Argelia, haya negado de forma
rotunda la necesidad de emprender una investigación internacional.
La delegación
del Parlamento Europeo aceptó, además, que no había necesidad de una
investigación independiente a pesar de las propias resoluciones de órganos
del propio parlamento sobre la situación de derechos humanos en Argelia.
Por ejemplo,
en noviembre de 1997 el Parlamento Europeo y sus especialistas de la
Subcomisión de Derechos Humanos, expresaron su preocupación ante la
crisis de derechos humanos y sobre los crímenes y abusos perpetrados
en Argelia, no sólo por los grupos armados que se autodenominan islámicos,
sino también por las fuerzas de seguridad y las milicias armadas por
el estado.
Además,
durante la reunión organizada por la Subcomisión de Derechos Humanos
del Palamento europeo en Noviembre 97 en Bruselas, los eurodiputados
se entrevistaron con familiares de argelinos desaparecidos y con abogados
de derechos humanos y, sin embargo, durante su visita a Argelia no se
reunieron con familiares de "desaparecidos" y no tomaron ninguna
iniciativa por los miles de casos de desaparición forzada.
Durante
la visita a Argelia los miembros del Parlamento Europeo sólo se reunieron
con parlamentarios, miembros del Gobierno, y asociaciones cercanas al
gobierno.
Además
dos de los diputados europeos miembros de la delegación (Daniel Cohn-Bendit,
relator por el acuerdo entre Argelia y la UE, y Anne Andre-Leonard)
sacaron dos informes (cada uno su propio informe), los cuales reflejaban
opiniones divergentes de la del informe oficial de la delegación.
El 20 de
abril, una comisión de la Sección Española de Amnistía Internacional
se entrevistó con el Sr. Hernández Mollar, el único eurodiputado español
que visitó Argelia como miembro integrante de la delegación del Parlamento
Europeo.
Durante
dicha entrevista se le expresó, entre otras cuestiones, la preocupación
de AI por las graves limitaciones impuestas por las autoridades argelinas
para recabar información fidedigna e imparcial sobre la situación de
los derechos humanos. El informe oficial de la delegación fue suscrito
por el eurodiputado español.
A pesar
de los limites en el mandato y las restricciones impuestas por las autoridades
argelinas a las visitas de estas delegaciones, los informes de las diferentes
delegaciones incluyen también recomendaciones al Gobierno argelino que
muestran claramente la necesidad de tomar medidas concretas para resolver
la crisis de derechos humanos.
Por ejemplo
el informe de septiembre de la delegación de Naciones Unidas , pide
al Gobierno argelino tomar algunas medidas sobre derechos humanos como
por ejemplo imponer estrictas normas sobre rendición de cuentas a los
funcionarios encargadas de hacer cumplir la ley y a las fuerzas de seguridad.
También le pide trabajar con determinación para cambiar la mentalidad
del poder judicial, de las instituciones responsables de hacer respetar
los derechos humanos, de la policía y el ejército, y prestar la debida
atención a las denuncias de detención arbitraria, ejecuciones extrajudiciales
y "desapariciones".
Comisión
de derechos humanos de Naciones Unidas
El 54 período
de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas se
celebró en Ginebra del 16 de marzo al 24 de abril de 1998. En este caso,
la crisis de derechos humanos en Argelia ni siquiera fue discutido oficialmente
por las delegaciones de gobierno a pesar de la espantosa tragedia que
vive el país norteafricano.
Ante la
tajante negativa del gobierno argelino a colaborar con la Comisión,
la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá terminaron por admitir que
carecían de la determinación necesaria para tomar medidas pertinentes.
Aunque
el plazo límite para adoptar una resolución sobre Argelia se amplió
en el último momento, no se planteó ninguna resolución al respecto.
No se llevó a cabo ningún debate serio sobre la necesidad desesperada
de enviar un equipo internacional que investigue las violaciones y abusos
a los derechos humanos y saque a la luz la verdad sobre el tormento
que sufren las víctimas argelinas.
Amnistía
Internacional, la Federación Internacional de Derechos Humanos, Human
Rights Watch y Reporters Sans Frontieres, cuatro importantes organizaciones
de derechos humanos, pidieron el 7 de abril de 1998 a los 53 Estados
miembros de la Comisión una enérgica declaración de preocupación sobre
la situación de derechos humanos en Argelia y un compromiso público
del gobierno argelino para permitir visitas de investigación del Relator
Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias
y del Relator Especial sobre la tortura. Además, Amnistía Internacional
pedía que la Comisión nombrara un Relator Especial sobre Argelia.
Estas cuatro
organizaciones, además, pedían especialmente a los gobiernos de la Unión
Europea que den instrucciones a sus delegaciones para que presenten,
como asunto de la máxima urgencia, una resolución sobre Argelia. Nada
pasó.
Posición
del Gobierno español ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones
Unidas.
La posición
del gobierno español que, aunque actualmente no es miembro de la Comisión
de Derechos Humanos de Naciones Unidas, participa en la posición común
de la Unión Europea en este foro y prepara la Comisión de Derechos Humanos
de Naciones Unidas conjuntamente con sus socios comunitarios, fue primero
esperanzadora y cambio radicalmente en pocos tiempo llegando a la pasividad
e, incluso a la obstrucción para una posible resolución sobre Argelia
en la Comisión.
La Sección
Española de Amnistía Internacional tuvo varias reuniones con representantes
del gobierno español en preparación de la reunión de la Comisión y la
posición del gobierno español fue cambiando en pocos meses.
AI tuvo
una primera reunión en enero de 1998 con el Subdirector General para
África del Norte del Ministerio de Asuntos Exteriores español, Luis
Calvo en el que se le expusieron las principales recomendaciones de
la organización sobre Argelia en relación con las próximas discusiones
en la Comisión. La respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores, en
esta primera ocasión, fue decepcionante y no asumió ninguna de las recomendaciones
pero tampoco fueron planteadas, por parte del Ministerio de Asuntos
Exteriores soluciones alternativas a las planteadas por AI y que contribuyeran
a resolver la crisis de derechos humanos en Argelia.
Posteriormente,
el 6 de febrero de 1998, la Sección Española de Amnistía Internacional,
acompañada por un experto en Argelia del Secretariado Internacional
de la organización, mantuvo una reunión sobre este país norteafricano
con el Secretario de Estado de Política Exterior y para la Unión Europea,
Don Ramón de Miguel Egea. En dicha reunión Amnistía Internacional le
hizo entrega de una carta y 12,000 firmas de ciudadanos españoles que
pedían al gobierno español que impulsara una investigación internacional
sobre las violaciones y abusos a los derechos humanos en Argelia.
Amnistía
Internacional en esta carta al Secretario de Estado de Política Exterior
resaltaba que "la comunidad internacional y, especialmente la
Unión Europea, han contemplado pasivamente los acontecimientos [en Argelia]"
y reclamaba del gobierno español impulsar "una investigación
internacional que lleve a cabo averiguaciones sobre las últimas masacres
y otros abusos a los derechos humanos" y que la Comisión de
Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobara "un plan que [incluyera],
como elemento esencial, el nombramiento de un Relator Especial para
Argelia".
La respuesta
del Secretario de Estado a Amnistía Internacional en carta de 13 de
febrero de 1998 resultaba esperanzadora. El Secretario de Estado indicaba
que:
"
no puedo dejar de compartir la aspiración de Amnistía Internacional
de contribuir a mejorar el respeto de los derechos humanos en Argelia
y a rescatar de las sombras los trágicos episodios que allí vienen desarrollándose
desde el comienzo de la crisis y con especial virulencia desde el verano
pasado..." .
En relación
con el nombramiento de un Relator Especial para Argelia, el Secretario
de Estado indicó que: " participo de la convicción de que la
presencia de un relator especial para Argelia nombrado por la Comisión
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas arrojaría una indispensable
luz sobre las últimas masacres y otros abusos que han sobrecogido a
la opinión pública de nuestro país. La Unión Europea ha inscrito dicha
iniciativa en el marco general de su diálogo con aquel país y confío
que los próximos contactos con sus autoridades deparen otras tantas
oportunidades para convencerles de la necesidad de colaborar en el desempeño
de la trascendental misión del relator".
Es decir,
el gobierno español, oficialmente, compartía las recomendaciones básicas
de Amnistía Internacional sobre la necesidad de arrojar luz "sobre
las sombras de los trágicos episodios que allí vienen desarrollándose"
y que la Comisión aprobase la necesidad de un Relator Especial para
Argelia.
Sin embargo,
en un mes la posición del Gobierno español sobre Argelia había vuelto
a cambiar. A finales de marzo de 1998, la Sección Española de Amnistía
Internacional hizo público el documento "España: Programa para
la Protección y Promoción de los Derechos Humanos" que incluía
una serie de recomendaciones a las autoridades españolas en materia
de política exterior e interior, incluyendo las recomendaciones ya conocidas
sobre un Relator Especial para Argelia.
Una delegación
de Amnistía Internacional, presidida por el Secretario General de la
organización, Pierre Sané, mantuvo una reunión a finales de marzo de
1998, con una delegación del Ministerio de Asuntos Exteriores presidida
por el Secretario General del Ministerio, Don Carlos Bastarreche, durante
la cual se discutieron las recomendaciones de AI sobre política exterior
y derechos humanos, incluidas las recomendaciones sobre Argelia. En
dicha reunión AI reiteró sus recomendaciones al gobierno y a la comunidad
internacional sobre Argelia además reiterándole la necesidad de actuar
rápidamente en el marco de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones
que acababa de comenzar sus sesiones.
Amnistía
Internacional recibió con sorpresa la noticia de que el gobierno español
ya no apoyaba el nombramiento de un Relator Especial para Argelia y
no hubo ninguna referencia por parte del gobierno español sobre la necesidad
de una misión internacional de investigación. Según las autoridades
españolas, había que confiar en la cooperación de las autoridades argelinas
con los mecanismos ya existentes de las Naciones Unidas como el tema
de los Relatores Temáticos.
Entre las
dos posiciones del gobierno español cabe notar una visita a España del
ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Ahmed Attaf.
Este cambio
de posición y pasividad del Gobierno español, ante la intransigencia
del gobierno argelino, fue tristemente compartida por la Unión Europea
durante las sesiones de la Comisión, cuando el Reino Unido (en nombre
de la Unión Europea), dos días antes de la finalización del período
de sesiones, admitió que la Unión Europea había considerado " con
gran atención la medida de presentar tal resolución" dada la falta
de cooperación del gobierno argelino con los mecanismos de Naciones
Unidas pero que al final no lo había hecho porque "deseaba dar
crédito a las palabras del gobierno argelino". Al final silencio
sobre Argelia.
Casi ocho
meses después, con centenares de muertos más, la situación de abusos
y violaciones a los derechos humanos en Argelia continúa ante la pasividad
de la comunidad internacional.
Informe
del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas
El único
mecanismo de derechos humanos de Naciones Unidos que examino a Argelia
este año fue el Comité de Derechos Humanos el 20 y 21 de Julio. El Gobierno
argelino presentó su informe al Comité con 3 años de retraso.
En sus
conclusiones, entre otras, el Comité de Derechos Humanos de la ONU lamentó
la falta de respuestas detalladas y concretas sobre la situación de
derechos humanos en Argelia tanto en el informe presentado por el Gobierno
argelino como en sus declaraciones orales ante el Comité y expresó su
preocupación por la grave crisis de derechos humanos en Argelia.
La actitud
del gobierno argelino de negar las evidencias ante este Comité se refleja
en que todas las preguntas formuladas por los miembros del Comité con
relación a casos concretos fueron eludidas por la delegación argelina,
que se escudó en observaciones generales y teóricas. Asimismo, la delegación
negó la existencia de ejecuciones extrajudiciales, a pesar de haberse
documentado numerosos casos. Asimismo, la delegación negó por completo
la existencia de casos de tortura a manos de las fuerzas del gobierno,
sosteniendo que sólo los grupos armados cometen tales actos. En cuanto
al fenómeno de generalizado de las "desapariciones" forzadas,
la delegación despachó el problema con explicaciones como que los "desaparecidos"
son individuos que se han unido a grupos armados o han sido secuestrados
por ellos.
A pesar
de la resolución del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y
de la actitud del gobierno argelino ante dicho Comité, la comunidad
internacional, incluido el gobierno español, no parece tener ningún
interés en impulsar que las recomendaciones del Comité de Derechos Humanos
sean puestas en práctica por el gobierno de Argelia.
Mientras
tanto la comunidad internacional sigue ausente de la crisis de derechos
humanos en Argelia. Los relatores especiales de Naciones Unidas sobre
la Cuestión de Tortura y sobre Ejecuciones extrajudiciales siguen sin
poder entrar en Argelia para llevar a cabo sus investigaciones sobre
los violaciones y abusos a los derechos humanos porque el gobierno argelino
se niega a permitir su entrada.
Lamentablemente
la comunidad internacional, incluida España, no ha tomado ninguna medida
para que estos relatores especiales puedan visitar Argelia.
Asimismo,
Amnistía Internacional no tiene constancia de que España haya puesto
de manifiesto su preocupación ante las autoridades de Argelia por el
hecho que la Cruz Roja Internacional y las organizaciones internacionales
más importantes de derechos Humanos, como Amnistía Internacional o Human
Rights Watch, no puedan visitar Argelia debido a la posición contraria
de su gobierno.
3.-
LA PASIVIDAD DE LAS AUTORIDADES ESPAÑOLAS ANTE LA CRISIS DE DERECHOS
HUMANOS EN ARGELIA.
La Sección
Española de Amnistía Internacional ha mostrado reiteradamente su preocupación
al gobierno de España por la crisis de derechos humanos en Argelia durante
el año 1998 sin que éste haya tomado ninguna iniciativa eficaz bilateral
o multilateral para aliviar el sufrimiento de miles de personas en un
país como Argelia situado a 200 kilómetros de sus fronteras.
Esta pasividad
hacia la suerte de miles de personas víctimas de "desapariciones",
ejecuciones extrajudiciales y torturas por parte de las fuerzas de seguridad
argelinas o de terribles abusos por parte de grupos armados, contrasta
con los frecuentes intercambios políticos y comerciales entre Argelia
y España.
Por ejemplo,
el Ministro de Energía y Minas de Argelia, Youcef Yousfi, visitó España
entre los días 17 y 20 de marzo de 1998, invitado por el Ministro de
Industria y Energía, Josep Piqué, justo cuando comenzaba su sesiones
la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Durante su estancia
en España, el ministro argelino mantuvo diversos contactos políticos
de considerable importancia y se entrevistó con directivos de varias
empresas españolas que trabajan en Argelia. El día 18 de marzo clausuró
un seminario organizado por el Club Español de la Energía titulado "Argelia
2000: una nueva etapa de las relaciones hispano-argelinas".
Esta pasividad
se demuestra en los cambios de política en materia de derechos humanos,
especialmente ante la intransigencia del gobierno argelino, y también
en la falta de respuestas concretas -o directamente la falta de repuesta-
a los requerimientos de Amnistía Internacional y la sociedad española
ante la crisis de derechos humanos en aquel país.
Esta pasividad
resalta de forma dramática en relación con el programa electoral del
Partido Popular (PP) de marzo de 1996 en relación al Magreb, especificando
que "la política española de cara al Magreb deberá, asimismo,
tener en cuenta la exigencia de pautas de comportamiento aceptables:
el respeto a los derechos del hombre y a las libertades fundamentales".
Asimismo
el programa electoral también especificaba que "la política
exterior española se basará en la defensa de los derechos humanos".
La Sección
Española de Amnistía Internacional expresa en este informe que la política
exterior del gobierno español en relación a Argelia incumple gravemente
los compromisos adquiridos ante los ciudadanos españoles en su programa
electoral.
La Sección
Española de Amnistía Internacional ha realizado múltiples gestiones
públicas y privadas ante el gobierno español en relación a la crisis
de derechos humanos en Argelia, reclamando una política clara y firme
en esta materia de cara al gobierno argelino y a favor de las víctimas
de los abusos y violaciones en este país norteafricano.
El 15 de
octubre de 1997 Amnistía Internacional, la Federación Internacional
de Derechos Humanos, Human Rights Watch y Periodistas Sin Fronteras
se unieron para pedir públicamente a la comunidad internacional "que
actúe ahora para hacer frente al deterioro de la situación de derechos
humanos en Argelia y solicitan a los miembros de la Comisión de Derechos
Humanos de Naciones Unidas que convoquen una sesión especial sobre la
situación de derechos humanos en ese país". La Unión Europea, y
con ella España, no apoyó esta sesión especial.
El 8 de
enero de 1998, la Sección Española de Amnistía Internacional publicó
una nota de prensa en la que reiteraba "su petición al gobierno
español para que apoye la realización de una investigación internacional
que aclare la responsabilidad de todas las partes en las matanzas que
se están perpetrando en Argelia". Amnistía Internacional no recibió
respuesta por parte del gobierno español.
El día
22 de enero de 1998 Amnistía Internacional envió una carta a Don Ramón
de Miguel Egea, Secretario de Estado de Política Exterior y para la
Unión Europea, con ocasión de la reunión de 26 y 27 de enero del Consejo
de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en la que pedía
que, en este Consejo, el gobierno español apoyara que las Naciones Unidas
impulsaran la creación de una comisión internacional que investigara
las violaciones y abusos a los derechos humanos en Argelia.
La respuesta
del Secretario de Estado, en carta de 2 de febrero, sólo indicaba que
el Consejo de Ministros "analizó en profundidad esta cuestión".
La carta no respondía a la petición de Amnistía Internacional de promover
una comisión internacional de investigación y sólo mencionaba la reciente
visita de la "Troika" europea.
El 18 de
febrero de 1998, Amnistía Internacional remitía una carta a Don Abel
Matutes Juan, Ministro de Asuntos Exteriores, en la que con ocasión
de la visita del Ministro de Asuntos Exteriores de Argelia a España,
le adjuntaba cientos de casos de "desaparecidos" en Argelia
y le indicaba que la visita era una buena ocasión para transmitir al
gobierno argelino la preocupación española por los casos de "desaparición".
También le instaba a aprovechar esta ocasión para que "el gobierno
español mostrase su decidida voluntad de contribuir a poner fin a los
sufrimientos de la población argelina".
La respuesta
a la carta de AI, firmada por Don Ramón de Miguel Egea, Secretario de
Estado de Política Exterior y para la Unión Europea, el 6 de marzo de
1998, sólo indicaba que "la reunión [de las dos delegaciones]
fue, de nuevo, ocasión, para trasladar a nuestros interlocutores magrebíes
nuestra inquietud por los recientes acontecimientos y nuestro apoyo
a al proceso de reformas políticas y económicas emprendidas en aquel
país". No hubo ninguna referencia a la lista de "desaparecidos"
entregada al gobierno español por parte de Amnistía Internacional.
El 27 de
febrero de 1998, Amnistía Internacional remitió de nuevo a Don Ramón
de Miguel Egea, Secretario de Estado de Política Exterior y para la
Unión Europea, la carta abierta del Secretario General de la organización,
Pierre Sané en la que se solicitaba a todos los gobiernos que se aprovechara
al máximo el próximo período de sesiones de la Comisión de Derechos
Humanos de Naciones Unidas para tomar medidas concretas que ayudaran
a acabar con las violaciones y abusos a los derechos humanos en Argelia.
A Amnistía Internacional sólo le consta un acuse de recibo del Gobierno
a esta comunicación.
El 4 de
septiembre de 1998 la Sección Española de Amnistía Internacional remitió
una carta a Don Abel Matutes Juan, Ministro de Asuntos Exteriores, adjuntando
una carta abierta de Amnistía Internacional sobre Argelia, con ocasión
de la reunión informal de los 15 Ministros de Asuntos Exteriores de
la Unión Europea en Salzburgo, Austria. En esta carta AI pedía a los
15 Ministros de Asuntos Exteriores que volvieran a pedir al gobierno
de Argelia que colaborase con la Alta Comisionada para los Derechos
Humanos de Naciones Unidas, Mary Robinson, y que permitiese la entrada
en el país a los Relatores Especiales sobre ejecuciones extrajudiciales,
sumarias y arbitrarias, y sobre la Tortura en Argelia. Además, pedía
a los Estados miembro de la Unión Europea que proporcionasen toda la
protección necesaria a los solicitantes de asilo argelinos en sus respectivos
países. No hubo respuesta por parte de las autoridades españolas.
Todas estas
gestiones de la Sección Española de Amnistía Internacional y las inconcretas
- y en algunas casos nula- respuesta del gobierno español a las recomendaciones
de AI muestra la falta de voluntad política del gobierno español para
ayudar a aliviar el sufrimiento de las miles de víctimas de violaciones
y abusos a los derechos humanos en Argelia, que constrasta con el frecuente
y creciente volumen de intercambio comercial entre ambos países.
Comisión
de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados
La pasividad
de las autoridades españolas en relación a la crisis de derechos humanos
en Argelia no se circunscribe exclusivamente al gobierno español. También
la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados, aunque en algunas
ocasiones ha mostrado su preocupación por la situación en Argelia, ha
reflejado también en el último año pasividad y falta de reflejos para
contestar a la crisis de derechos humanos en este país norteafricano.
El 18 de
noviembre de 1997, una delegación de la Sección Española de Amnistía
Internacional mantuvo una reunión con el Presidente de la Comisión de
Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, Don Francisco Javier
Rupérez. En ella se solicitó que el Parlamento presentase una Proposición
No de Ley mostrando su preocupación por el deterioro de la crisis argelina
e instando a los organismos internacionales a que propiciasen una investigación
internacional.
Desde noviembre
de 1998 y hasta la fecha, la Comisión de Exteriores del Congreso de
los Diputados ha sido incapaz de emitir una resolución sobre violaciones
y abusos a los derechos humanos en Argelia en relación con la creación
de una comisión internacional que investigue las violaciones y abusos
a los derechos humanos en este país norteafricano.
Amnistía
Internacional, con fecha 5 de febrero de 1998, remitió una carta a Don
Francisco Javier Rupérez Rubio, Presidente de la Comisión, en este sentido,
y el Secretario General de Amnistía Internacional, Pierre Sané, compareció
a finales de marzo ante esta Comisión y, entre otros temas, reiteró
la posición de la organización sobre la comisión internacional de investigación
para Argelia.
Hasta la
fecha no ha habido, que Amnistía Internacional conozca, ninguna resolución
de la Comisión de Asuntos Exteriores en este sentido.
4. ASILO
Y REFUGIO DE ARGELINOS EN ESPAÑA
La Sección
Española de Amnistía Internacional, también durante los últimos años,
ha mostrado su preocupación por el hecho de que en los últimos años,
el sistema internacional de protección de los refugiados está en crisis,
especialmente en Europa.
Aunque
Amnistía Internacional reconoce que la legislación y la política de
asilo en España son menos restrictivas que en otros lugares de Europa,
la organización opina que determinados aspectos son mejorables además
de necesarios para proporcionar una adecuada protección a los refugiados.
Entre ellos
que el gobierno español debe garantizar que todas las personas que buscan
protección tienen un acceso efectivo al procedimiento de concesión del
estatuto de refugiado y que el gobierno español debe asegurarse de que
el procedimiento de concesión de asilo sea justo, imparcial y minucioso
y permita identificar adecuadamente a las personas que huyen de violaciones
de derechos humanos.
En el caso
de Argelia y los socilicitantes de asilo la Sección Española ha mantenido
una serie de comunicaciones con Don José Ramón Ónega López, Director
General de Política Interior durante el último año.
En una
carta de Amnistía Internacional al Director General de Política Interior
el 5 de febrero de 1998, se le indicaba la preocupación de Amnistía
Internacional por el uso de doble rasero por parte de los gobiernos
occidentales "al alertar a sus ciudadanos a que no viajen a Argelia
por considerar que el riesgo que corrían era grande mientras que los
ciudadanos argelinos que buscan refugio en los países occidentales ven
sus solicitudes de asilo rechazadas porque no pudo probarse que corrían
peligro en su país". Asimismo le pedía una serie de datos oficiales
sobre asilo y refugio de argelinos en España.
El Director
General de Política Interior respondía con prontitud a Amnistía Internacional
el 27 de febrero e indicaba que 273 personas habían solicitado asilo
en España durante el año 1997 y que de ellas 126 habían sido inadmitidas
a trámite. Asimismo especificaba que, durante el año 1997, se habían
expulsado a Argelia desde España a 324 ciudadanos argelinos.
El Director
General afirmaba también en su carta que "no puede conocerse el
dato del número de ciudadanos argelinos que solicitaron asilo en España
y fueron expulsados a Argelia posteriormente a resolverse su solicitud".
Con relación
a la pregunta de Amnistía Internacional sobre los lugares a los que
han sido expulsados las personas de origen argelino, el Director General
comunicó a Amnistía Internacional que eran conducidos al puerto de Orán
y que " en ningún caso se ha repatriado a extranjeros al triángulo
de Mitija ni se tiene noticia alguna de que el retorno a su país haya
afectado a su seguridad personal o riesgo físico".
La Sección
Española de Amnistía Internacional en su respuesta de 18 de septiembre
de 1998 al Director General de Política Interior expresaba su opinión
de que "no existen zonas exentas de riesgo en Argelia y que no
podemos asegurar que el peligro queda limitado al triángulo de la Mitja
y descartar Orán" y que AI ha denunciado casos de violación a los
derechos humanos en Orán. En este sentido, AI pedía al gobierno español
que le informara, con precisión, de las medidas que ha tomado para asegurar
que las personas de nacionalidad argelina expulsadas de España no corrieron
el riesgo de ser sometidas a violaciones y abusos a los derechos humanos
a su llegada a Argelia.
Asimismo
AI mostró su preocupación al gobierno por su desconocimiento del dato
del número de ciudadanos argelinos que solicitaron asilo y fueron expulsados
a Argelia porque este desconocimiento puede poner en peligro a solicitantes
de asilo expulsados a Argelia a su llegada a aquel pais. ¿Cómo el Gobierno
puede garantizar su seguridad al ser devueltos a Argelia si desconoce
el dato de las personas que solicitaron asilo y fueron devueltos a ese
país norteafricano?.
En relación
con las 126 personas que solicitaron asilo y su expediente fue inadmitido
a trámite, AI mostró su extrañeza de que 115 de éstas personas lo fueron
en base al apartado b) del artículo 5.6 de la Ley de Asilo que remite
a los supuestos donde el solicitante no alega ninguno de los motivos
de persecución contemplados en la Convención de Ginebra. AI pidió al
Gobierno español los criterios de interpretación que se usan para la
aplicación de dicho apartado dada la crisis generalizada de derechos
humanos en Argelia.
Igualmente
Amnistía Internacional mostró su extrañeza por el hecho de que en 89
casos de inadmisión a trámite se alegara como razón para la inadmisión
la causa d del mencionado artículo 5.6 que se refiere a hechos manifiestamente
falsos e inverosímiles. AI volvió a pedir al gobierno los criterios
utilizados por la Administración para considerar que las alegaciones
formuladas por los solicitantes son manifiestamente falsas e inverosímiles
en un primer y somero examen como el que se efectúa en el procedimiento
de admisión a trámite.
El Director
General de Política Interior, al momento de redactar este informe, acababa
de responder a las preocupaciones de la organización en carta de 4 de
noviembre e insistía en que "el criterio de interpretación de las
circunstancias de inadmisión a trámite es sumamente restrictivo"
a pesar de que, según cifras oficiales, casi la mitad de las solicitudes
de asilo de Argelia son inadmitidas a trámite.
En relación
con la petición de especificación de los criterios usados para la inadmisión
a trámite se basaban en el artículo 1.A de la Convención de Ginebra
de 1951 en lo referente a la letra b del artículo 5.6, y en los criterios
de interpretación de la Audiencia Nacional "sobre esos dos conceptos
jurídicos indeterminados que son "falsedad manifiesta y la "inverosimilitud".
Sin embargo, en su repuesta a AI no se incluían criterios claros y concretos
como pedía la organización.
No ha habido
tampoco ninguna respuesta del Gobierno español sobre las medidas que
ha tomado para asegurar que las personas de nacionalidad argelina expulsadas
de España no corrieron el riesgo de ser sometidas a violaciones y abusos
a los derechos humanos a su llegada a Argelia.
Amnistía
Internacional mantiene que la actual crisis de derechos humanos en Argelia
merece que las solicitudes de asilo de personas de nacionalidad argelina
en España sean revisadas cuidadosamente y permita identificar adecuadamente
a las personas que huyan de violaciones y abusos a los derechos humanos.
Asimismo el gobierno español debe tomar medidas para asegurarse que
las personas expulsadas de España, especialmente aquellas cuyas solicitudes
de asilo son rechazadas, no corren el riesgo de ser sometidas a violaciones
y abusos a los derechos humanos a su llegada a Argelia.
5.-
RECOMENDACIONES AL GOBIERNO ESPAÑOL PARA HACER FRENTE A LA CRISIS DE
DERECHOS HUMANOS EN ARGELIA.
El Gobierno
español puede jugar un papel positivo en relación a la crisis de derechos
humanos en Argelia siempre que su política exterior cumpla su compromiso
expresado en el programa electoral que indicaba que ésta "se basará
en la defensa de los derechos humanos".
En el año
del 50 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos esta
política de promoción y defensa de los derechos humanos debería acentuarse,
especialmente en el caso de Argelia.
Para ello
el gobierno español debería asumir las siguientes medidas:
- Resaltar
con firmeza en la próxima Asamblea General de Naciones Unidas, a celebrarse
en diciembre, la falta de cooperación de las autoridades argelinas
con las instituciones de la Organización de Naciones Unidas y expresar
su preocupación por este hecho.
- Pedir
al gobierno de Argelia que tome medidas concretas para poner en práctica
las detalladas recomendaciones del Comité de Derechos Humanos de Naciones
Unidas, incluyendo un calendario de su puesta en práctica.
- Insistir
de nuevo con firmeza ante las autoridades de Argelia en que se permita
sin dilación los Relatores Especiales sobre la tortura, y sobre ejecuciones
extrajudiciales sumarias y arbitrarias llevar a cabo sus visitas de
investigación a Argelia y hacer que las autoridades de este país cooperen
con la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas.
- Pedir
al gobierno argelino que permita el libre acceso a su país a las organizaciones
internacionales de derechos humanos.
- Asegurar
que los solicitantes de asilo argelinos se les proporcione toda la
protección necesaria. Cada caso debe ser individualmente examinado,
teniendo en cuenta la crisis de derechos humanos en Argelia y de acuerdo
a criterios objetivos.
- Asimismo
el gobierno español debe tomar medidas para asegurarse que las personas
expulsadas de España, especialmente aquellas cuyas solicitudes de
asilo son rechazadas, no corren el riesgo de ser sometidas a violaciones
y abusos a los derechos humanos a su llegada a Argelia.
Recomendaciones
a la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados
- La Comisión
de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados debe contribuir
a paliar el sufrimiento de miles de víctimas de violaciones y abusos
a los derechos humanos en Argelia, a través de un pronunciamiento
reconociendo la crisis de derechos humanos y pidiendo al gobierno
español una política decidida a favor de los derechos humanos en Argelia.
- Asimismo
debe mostrar su preocupación a las autoridades argelinas por la situación
de abusos y violaciones a los derechos humanos en Argelia y pedir
que colaboren con los mecanismos de Naciones Unidas y pongan en práctica
sus diferentes recomendaciones.

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