

La participación de gobiernos europeos en violaciones de derechos humanos cometidas en el contexto de la “guerra contra el terror” ya está bien documentada. La complicidad en los programas de entregas y detención secreta dirigidos por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense ha quedado al descubierto, junto con las denuncias de torturas, desapariciones forzadas y otros malos tratos.
A pesar de los indicios creíbles de la participación de gobiernos europeos en estos programas, en los que Estados Unidos cometió violaciones de derechos humanos sistemáticas, apenas se han depurado responsabilidades. Prácticamente ningún Estado ha rendido cuentas, pocos perpetradores han sido procesados, y la mayoría de las víctimas no ha recibido una indemnización ni ha tenido acceso a un recurso efectivo por su sufrimiento.
Existe información bien documentada de que aviones que operaban en los programas de entrega y detención secreta de la CIA aterrizaron en territorio polaco. En algunos casos se simularon lugares de aterrizaje falsos que servían de “señuelo” para ocultar el destino real. Una investigación criminal sobre la participación de Polonia ha reconocido oficialmente a dos presuntas víctimas de detención secreta, pero se está llevando a cabo sin apenas transparencia y sin permitir la plena participación de esas víctimas.
Las autoridades de Lituania han admitido que su país albergó dos prisiones secretas dirigidas por la CIA. En enero de 2011 se cerró anticipadamente una investigación criminal sobre estos lugares. Amnistía Internacional trabaja para que se vuelva a abrir la investigación, a fin de garantizar la rendición de cuentas de quienes participaron en cualquier violación de derechos humanos que pueda haberse cometido en ellos.
Como parte de la campaña Seguridad con Derechos Humanos, Amnistía Internacional: