

Los ataques deliberados contra civiles nunca tienen justificación, y siempre constituyen un abuso contra los derechos humanos. Además de causar un terrible sufrimiento a las víctimas inmediatas y a sus familias, estos ataques generan un clima de miedo en el que toda la comunidad vive aterrorizada.
A menudo, este sufrimiento se agudiza al ver que los Estados no investigan debidamente ni llevan a los responsables ante la justicia, no esclarecen la verdad sobre lo ocurrido ni ofrecen acceso a la justicia o reparación para las que han sobrevivido.
Amnistía Internacional promueve acciones de solidaridad y apoyo para trabajar con víctimas y personas que han sobrevivido a ataques cometidos por grupos armados. Para ello: