

Ya ha salido a la luz información sobre las violaciones de derechos humanos cometidas por gobiernos en el contexto de la denominada “guerra contra el terror”. Entre otras cosas, hay indicios creíbles de que existieron centros secretos de detención en países concretos, y de que los detenidos fueron sometidos a tortura y otros malos tratos.
Aunque siguen conociéndose datos y denuncias de abusos, pocas de las personas responsables han rendido cuentas, y, hasta el momento, la mayoría de las que lo han hecho han sido oficiales de rangos inferiores.
Las víctimas, sus familias y el conjunto de la sociedad tienen derecho a saber la verdad sobre los abusos contra los derechos humanos cometidos, la identidad de los autores y qué medidas se están tomando para depurar responsabilidades; algo fundamental para que la sociedad pueda aprender de lo ocurrido y prevenir que se cometan violaciones de derechos humanos en el futuro, y para que las víctimas de esas violaciones de derechos humanos puedan recibir una reparación por su sufrimiento.
Amnistía Internacional ha hecho campaña para poner al descubierto el papel desempeñado por gobiernos europeos y de otras regiones en los programas de entrega y detención secreta dirigidos por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. En estos programas se practicaron detenciones secretas de personas, que fueron transferidas de un país a otro y se convirtieron en víctimas de desaparición forzada, detención ilegal y, en ocasiones, tortura u otros malos tratos. También se cometieron otros muchos abusos al margen de los programas de la CIA.
Si bien algunos gobiernos han propuesto o llevado a cabo investigaciones sobre su participación en estas operaciones, otros no han depurado responsabilidades:
No sólo tiene que haber rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado; en países de todo el mundo continúan perpetrándose violaciones de derechos humanos en nombre de la seguridad nacional y en la lucha contra el terrorismo. La obligación de hacer que se rindan cuentas por una violación de derechos humanos existe desde el mismo momento en que se comete.
Como parte de la campaña Seguridad con Derechos Humanos, Amnistía Internacional: