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Ruanda ( 6-04-04)

Aún hay que abordar el legado del genocidio y de la guerra de 1994

Londres.-Diez años después de que comenzó el genocidio en Ruanda, el genocidio, la guerra y el VIH/SIDA contribuyen a que una generación de niños huérfanos vivan en la miseria y vulnerables a los abusos y la explotación, ha declarado hoy Amnistía Internacional.

 

En un nuevo informe, Marked for Death: Rape Survivors Living with HIV/AIDS in Rwanda (AFR 47/007/2004), Amnistía Internacional describe cómo los supervivientes del genocidio y la guerra de 1994 siguen marcados y traumatizados, a menudo marginados y con un acceso precario a la atención y servicios de salud.

 

«Las causas de nuevos conflictos y de la inseguridad seguirán ahí hasta que el gobierno ruandés cumpla su compromiso declarado con los derechos humanos», afirma Amnistía Internacional.

 

La organización ha instado al gobierno ruandés y a la comunidad internacional a que proporcionen reparación y compensación a las víctimas del genocidio y a que asuman el desafío de la justicia en Ruanda. La comunidad internacional debe dedicar recursos económicos, técnicos y políticos a proteger los derechos humanos en el país.

 

En 1994, el pueblo ruandés presenció algunas de las muestras de violencia más terribles del siglo pasado. Hasta un millón de personas murieron durante el genocidio cometido por la milicia interahamwe y los homicidios de represalia perpetrados por el Ejército Patriótico Ruandés.

 

Las supervivientes de violaciones son algunas de las personas que siguen estando más afectadas por el genocidio. La ONU calcula que se cometieron entre 250.000 y 500.000 violaciones. Muchas de estas mujeres viven ahora con enfermedades de transmisión sexual, como el VIH/SIDA, y tienen pocas esperanzas de recibir atención médica o una indemnización. Los informes indican que el 80 por ciento de las supervivientes de violaciones sigue sufriendo un trauma grave.

 

Aunque el acceso al tratamiento médico está aumentando, la inmensa mayoría de estas mujeres sólo puede esperar que alguien se ocupe de sus hijos cuando ellas mueran. En su nuevo informe, Amnistía Internacional pide al gobierno ruandés que, con la ayuda de los donantes internacionales, mejore la atención médica que presta a todas las supervivientes de la violencia sexual.

 

«A mi primer esposo lo mataron durante el genocidio. Yo tenía un bebé de tres meses, pero aun así me violó la milicia [...] Después de saber que estaba infectada por el VIH, mi [segundo] esposo dijo que no podía vivir conmigo. Se divorció y me abandonó con tres hijos, así que ahora no sé cómo pagar la comida, el alquiler y la escuela [...] Mi mayor preocupación es qué les va a pasar a mis hijos si me muero», dijo una superviviente de la violación en Kigali.

 

«Ruanda afronta enormes desafíos a la hora de hacer justicia. Sin embargo, si no se investiga y procesa a personas por los abusos cometidos tanto por las milicias genocidas como por el actual gobierno del Frente Patriótico Ruandés, se seguirán violando los derechos de los ruandeses, y creando inestabilidad a largo plazo e impunidad», manifestó Amnistía Internacional.


Categorías: Africa, Conflictos armados, Crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, Mujeres

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Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía Internacional, Telf., 91 310 12 77
Centro de Documentación de AI: web.amnesty.org/library/eslindex.