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Las mujeres deben tener acceso a servicios de aborto seguros y legales en caso de embarazo no deseado a consecuencia de violación, agresión sexual o incesto

En abril de 2003, “Josephine”, de 29 años, y su amiga Miriam fueron violadas a punta de pistola por tres soldados de Unión Congoleña para la Democracia-Goma cuando se dirigían a sus campos cerca de Walungu, en Kivu meridional, República Democrática del Congo. En octubre de 2003, “Josephine” fue violada de nuevo, esta vez en su casa, por otro soldado de la Unión Congoleña para la Democracia-Goma que la amordazó para que no gritara. En marzo de 2004, embarazada, contó su historia a AI: “En la comunidad se burlaban tanto de mí que tuve que abandonar el poblado y vivir en el bosque. Ahora, lo único en que puedo pensar es que quiero abortar. Tengo hambre. No tengo ropa ni jabón. No tengo dinero para pagar asistencia médica. Sería mejor que muriera con el bebé en el vientre”.

 

En la región de Darfur, en Sudán, la violación se considera un tabú, y una vergüenza para la víctima. El niño fruto de una violación será considerado en la mayoría de los casos un hijo del “enemigo”, un “niño yanyawid”. Es muy probable que las sobrevivientes de violación sufran el vacío por parte de sus comunidades, y que las mujeres casadas sean rechazadas por sus maridos. Mujeres y hombres entrevistados por AI dijeron que aceptarían el regreso a la comunidad de una mujer violada, pero no al niño que pudiera nacer como consecuencia de la violación. Un refugiado de Kenyu explicó: “Violaron a algunas mujeres. Nos enteramos de ello. Pero sólo las que no están casadas pueden hablar de esto. Creemos que ninguna mujer se puede quedar embarazada cuando la violan, ya que una violación es una relación sexual no deseada y no se puede tener un niño de una relación así. En cuanto a las mujeres de los campos de Darfur, a quienes violan día y noche, ésas sí podrían quedarse embarazadas. En ese caso, sólo Alá podría hacer que el niño se pareciera a la madre. Es inaceptable el nacimiento de un niño árabe”. Las supervivientes de violación carecen de acceso a atención médica y psicológica en los campos de refugiados de Chad y en los asentamientos de desplazados internos de Darfur. Las organizaciones de derechos humanos han formulado recomendaciones al gobierno, a los donantes y a las agencias de ayuda humanitaria respecto al acceso al aborto seguro como componente de unos servicios globales de salud sexual y reproductiva. Aunque el aborto es legal en casos de violación, el acceso a servicios de salud, asesoramiento e información parece ser prácticamente inexistente para las supervivientes de violación que han quedado embarazadas.

 

En un informe publicado en 2005 (Víctimas por partida doble: Obstrucciones al aborto legal por violación en México), Human Rights Watch documentó el caso de “Graciela Hernández” en Guanajuato: “Graciela Hernández” (que entonces tenía 16 años) denunció las sistemáticas violaciones que sufrió de parte de su padre en el año 2002. Como consecuencia de dichas violaciones “Hernández” quedó embarazada y manifestó de manera categórica su voluntad de interrumpir el embarazo. Según representantes de organizaciones no gubernamentales que prestaron apoyo emocional y legal a “Hernández”, el agente del Ministerio Público más tarde persuadió a la joven para que cambiara la acusación contra su padre de violación a incesto—de manera que éste obtuviera una pena de prisión menor pues el incesto es considerado como un delito menos grave que la violación. Dado que el aborto en Guanajuato sólo es legal por violación y no por incesto, el aborto no fue autorizado y se obligó a “Hernández” a llevar a término su embarazo. En el registro oficial se describe su angustia: “Después mi papá me llevó a una casa de huéspedes. … Y ahí mi papá me dijo que me quitara toda mi ropa … y mi papá se quitó toda su ropa … .  Y mi papá me empezó a acariciar en las piernas y todo el cuerpo, y me penetró y a mi me dolió cuando me penetró.  Yo lloré y le dije a mi papá que me dolía mucho. … Y yo le pregunté que si yo ya no era virgen y mi papá me dijo que antes de que él me penetrara sí, pero que [ahora] ya no era más virgen. … Y después de esta ocasión ya fue cada semana en que mi papá me llevaba a hoteles diferentes fuera de esta ciudad [nombre retenido], y ahí teníamos relaciones sexuales. … Y respecto a mi embarazo, quiero manifestar que yo estoy segura que el hijo que espero es de mi papá … porque yo nunca tuve relaciones con alguien más. … Y quiero manifestar que yo no quiero tener el hijo que estoy esperando, porque no lo voy a querer porque siendo de mi papá no lo voy a querer, y además no sé como venga, o venga mal, y tampoco lo quiero porque yo no quería quedar embarazada, y por eso yo quiero que me ayuden a abortar, porque como ya dije yo no quiero tener este hijo porque es de mi papá y yo no quiero tenerlo”.