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Pamplona. 10-10-11
Un día contra la Pena de Muerte

Amnistía Internacional comenzó su campaña global contra la pena de muerte en 1977. En aquel momento, la pena capital estaba abolida sólo en 16 países. 34 años después, 139 países han abolido la pena de muerte en la ley o en la práctica.

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Toda persona que perpetra un crimen debe ser puesta a disposición judicial, pero no es con ejecuciones como se hace justicia. Amnistía Internacional considera que la pena de muerte es un castigo cruel, inhumano y degradante, que va en contra del derecho universal a la vida. Es por ello que nos oponemos a ella en todos los casos, sin excepción. No importa el tipo de delito, ni las características del delincuente, ni el método de ejecución utilizado por el Estado para matar a la persona encarcelada.

 

Hoy 10 de Octubre es el Día Mundial contra la Pena de Muerte. Tenemos muchos motivos para celebrarlo, puesto que en la última década se han producido grandes avances en la supresión de la pena de muerte. En estos diez años, 31 países han abolido la pena de muerte y en 2010 sólo se han cometido ejecuciones en 23. El año pasado, la Asamblea General de la ONU contó con más respaldo que nunca en su tercera resolución sobre una moratoria del uso de la pena de muerte.

 

A pesar de todo, aún nos queda un largo camino por recorrer en el que todos tenemos que participar. Se calcula que en 2010 se han cometido al menos 527 ejecuciones (sin contar las de China) y que no menos de 17.833 personas siguen condenadas a muerte en todo el mundo. Todavía estamos conmocionados por la reciente ejecución de Troy Davis en EEUU, de quien no se ha podido probar su culpabilidad. Es también denigrante el caso de Hakamada Iwao, un hombre japonés que lleva 43 años en el corredor de la muerte. Otro ejemplo es el de Shakineh Mohammadi Ashtiani, que está condenada a muerte por lapidación en Irán, siendo su “delito” haber mantenido relaciones sexuales de mutuo acuerdo fuera del matrimonio.

           

En la mayoría de países en dónde continúa existiendo un firme apoyo a la pena de muerte, es habitual que sea impuesta tras juicios injustos sin pruebas que a menudo se basan únicamente en confesiones obtenidas bajo tortura. La pena capital se utiliza de forma desproporcionada contra personas sin recursos económicos, minorías y miembros de comunidades raciales, étnicas y religiosas, o disidentes. Un caso extremadamente grave es el del China, dónde se sospecha que se han cometido millares de ejecuciones en el último año. Sin embargo, la pena de muerte en este país se sigue considerando secreto de Estado y resulta complicado establecer una cifra exacta.

 

No hay que olvidar tampoco las condiciones inhumanas en que se encuentran muchas veces los condenados a pena de muerte. Hay casos registrados de detenidos que son confinados en celdas a oscuras, esposados para inmovilizarlos y a los que se les niega lo indispensable para satisfacer sus necesidades básicas. No comunicar al condenado a muerte ni a su familia la fecha de ejecución, no permitir una última visita o comunicación con el condenado o la negativa a entregar el cadáver para su enterramiento, son algunas de las formas de trato degradante y cruel al que son sometidas estas personas.

 

En Amnistía Internacional  seguiremos denunciando todos los casos de pena de muerte y lucharemos hasta conseguir un mundo dónde no exista esta brutal e inhumana forma de castigo. Lo haremos recordando este día y trabajando el resto del año por su abolición, también con tu ayuda.

 

 

Javier Nogueira

Amnistía Internacional en Navarra