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Activistas de Amnistía Internacional recorrerán el viernes 7 de octubre las calles de Oviedo bajo llamativos paraguas de color amarillo para denunciar que en España algunos derechos permanecen “a la intemperie”. El recorrido comenzará a las siete de la tarde delante de la sede de la organización (C. Alcalde García Conde, 11, Oviedo) y finalizará a las ocho de la tarde en Plaza de la Escandalera donde se leerá un manifiesto.
La alimentación, la salud, la vivienda, el trabajo, la educación y el agua son derechos reconocidos en los tratados internacionales. España está obligada a respetarlos y a garantizarlos para que todas las personas que ven vulnerados estos derechos puedan reclamarlos ante la justicia. Sin embargo, esto es algo que hoy, en España, no es posible en muchos casos.
En España, donde la pobreza afecta a unos nueve millones de personas, los derechos económicos, sociales y culturales no están suficientemente garantizados en la ley, ni amparados por la justicia de manera adecuada. Tampoco la Constitución los protege plenamente; pueden, por tanto, violarse con impunidad. A pesar de las peticiones de Amnistía Internacional, tanto al presidente del Gobierno como al líder de la oposición, la reciente reforma de la Carta Magna ha sido una oportunidad perdida para garantizar la máxima protección de estos derechos. Por ello, estamos hablando de “derechos a la intemperie”.
El dato de que el 22 por ciento de la población en España está en riesgo de pobreza tiende a incrementarse en un contexto de crisis económica. Estas cifras engloban no solo a personas que no cuentan con un empleo, sino también a aquellas cuyos empleos no las han librado de la pobreza. Las personas que sufren la pobreza están atrapadas en un círculo de exclusión, violencia, inseguridad y falta de voz; y se enfrentan diariamente a amenazas contra su seguridad y la de su familia.
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