
Bielorrusia (26.07.11)

Celda en la prisión de Minsk donde se cree que se mantiene recluidos a los condenados a muerte. © Amnistía Internacional
Londres.- La reciente ejecución de un hombre bielorruso declarado culpable de asalto y asesinato no contribuye en absoluto a promover la causa de la justicia, ha declarado hoy Amnistía Internacional.
Se desconoce la fecha exacta de la ejecución de Andrei Burdyka, de 28 años de edad, pero se cree que tuvo lugar entre el 14 y el 19 de julio. Se cree asimismo que ha sido ejecutado otro hombre declarado culpable en el mismo caso, aunque este punto sigue sin confirmarse.
“Aunque este hombre ha cometido delitos terribles, no se le debería haber ejecutado”, ha manifestado Heather McGill, investigadora de Amnistía Internacional sobre Bielorrusia.
“Nos solidarizamos con las familias de las personas que perdieron la vida en el atraco cometido en 2009, pero quitar la vida a más personas no corrige el mal causado. Que el Estado le quite a alguien la vida no es la respuesta adecuada al problema de los delitos violentos en la sociedad”, ha añadido.
”En Bielorrusia, el uso de la pena de muerte se ve agravado por un sistema de justicia penal plagado de deficiencias que recurre a la pena capital de una manera que viola normas y leyes internacionales. Existen pruebas creíbles de que se utilizan la tortura y los malos tratos para obtener 'confesiones'”, ha señalado.
El 14 de mayo, Andrei Burdyka y otro hombre fueron condenados a morir fusilados por delitos cometidos en octubre de 2009 durante un atraco a mano armada en una vivienda de la ciudad occidental de Grodno.
Ambos hombres fueron declarados culpables de asesinato con premeditación, asalto a mano armada, incendio provocado, secuestro de un menor, robo y hurto. Andrei Burdyka y el otro hombre se declararon culpables de los cargos.
El lunes, la madre de Andrei Burdyka visitó la prisión en la que había estado encarcelado su hijo. La informaron de que había muerto fusilado y le entregaron su ropa y sus gafas.
A ninguna de las familias se las informó oficialmente de las ejecuciones. Los familiares del otro condenado decidieron no viajar a Minsk para preguntar a las autoridades penitenciarias si había sido ejecutado.
En Bielorrusia, a los condenados a muerte no se los informa de la ejecución hasta momentos antes de que se produzca. Reciben un disparo en la nuca, aunque en ocasiones es necesaria más de una bala.
El cadáver no se entrega a la familia, a quien se suele informar cuando la ejecución ya ha tenido lugar, y el lugar del enterramiento se mantiene en secreto, lo que causa aún más dolor a los familiares.
Categorías: Europa y Asia Central, Pena de muerte, Tortura y malos tratos
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