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El caso de Felipe Arreaga
Foto de Felipe Arreaga Sánchez
Felipe Arreaga Sánchez celebra su excarcelación con su nieta

En noviembre de 2004, Felipe Arreaga Sánchez fue detenido por la policía judicial del estado en su domicilio, en el municipio de Petatlán, estado de Guerrero. Fue acusado del asesinato, cometido en 1998, de Abel Bautista, hijo de un cacique local.

Felipe Arreaga, conocido agricultor local, defensor de los derechos humanos y ecologista, ha trabajado activamente para poner fin a la tala excesiva de bosques en el municipio. Fue uno de los miembros fundadores de la Organización Campesina Ecologista de la Sierra de Petatlán (OCESP), y en los últimos años ha trabajado con la Organización de Mujeres Ecologistas, creada por su esposa, Celsa Valdovinos.

Felipe Arreaga fue procesado y quedó bajo detención preventiva en función de las pruebas reunidas durante la averiguación previa, una etapa en la que se produjeron graves irregularidades: por ejemplo, no se explicaron las demoras en la investigación y presentación de cargos, no se interrogó a los testigos ni se inspeccionó la escena del crimen hasta dos años después del homicidio.

En enero de 2005, los abogados de derechos humanos que representaban a Felipe Arreaga presentaron testigos y una filmación en vídeo que demostraban que el inculpado se encontraba en otro lugar en el momento del asesinato. Cuando el único testigo material —además de otro hijo del cacique que presuntamente presenció el asesinato pero que se negó repetidamente a testificar durante el juicio— fue interrogado por el tribunal, admitió que había sido obligado a inventar su declaración por orden del cacique local y de un investigador de la policía judicial. A pesar de ello, el Procurador General de Justicia del estado de Guerrero se negó a detener el proceso.

Felipe Arreaga fue absuelto en septiembre de 2005, tras visitar el juez la escena del crimen y ordenar que el testigo y el cacique local compareciesen ante un tribunal.

Amnistía Internacional no tiene conocimiento de que se hayan tomado otras medidas para revisar el caso. Es más, durante el juicio, según los informes, el cacique profirió amenazas contra Felipe Arreaga y su familia, lo que suscitó preocupación por la seguridad de todos ellos.