
Irak (26.01.10)
Londres.- Amnistía Internacional condena la ejecución en Bagdad de Ali Hassan al Majid, también conocido como "Alí el Químico", por su implicación en una de las peores atrocidades cometidas durante el gobierno de Sadam Husein.
Ali Hassan al Majid había sido condenado a muerte por cuarta vez el 17 de enero por ordenar un ataque con gas venenoso contra la ciudad de Halabja en 1988, en el que murieron más de 5.600 miembros de la minoría kurda de Irak, muchos de ellos mujeres y niños.
Al Majid fue ejecutado en la horca el lunes tras ser declarado culpable por el Alto Tribunal Penal Iraquí, creado para juzgar crímenes cometidos por el anterior gobierno de Sadam Husein.
Amnistía Internacional ha expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por las actuaciones de este tribunal, que incumplen las normas internacionales de imparcialidad procesal y están empañadas por las injerencias políticas.
"A pesar de la atrocidad de los crímenes de los que fue declarado culpable Ali Hassan al Majid, lamentamos su ejecución y la consideramos un paso atrás", ha declarado Malcom Smart, director del Programa para Oriente Medio y Norte de África de Amnistía Internacional.
"En realidad, no es más que la última de un número creciente de ejecuciones, algunas de la cuales se han realizado tras juicios injustos, en flagrante violación de los derechos humanos."
La ejecución de Al Majid se produce en un momento en el que las autoridades iraquíes recurren cada vez más a la pena de muerte. En la actualidad, en Irak hay más de 900 condenados a muerte, muchos de los cuales podrían ser ejecutados en un futuro próximo. Muchos fueron condenados a la pena capital por el Tribunal Penal Central de Irak en juicios en los que no se respetaron las normas internacionales de imparcialidad procesal.
Al Majid había sido condenado a muerte por genocidio y crímenes de lesa humanidad en tres juicios anteriores celebrados ante el Alto Tribunal Penal Iraquí.
"La ejecución de Ali Hassan al Majid era esperada hace tiempo, y no hay duda de que muchas personas que sufrieron por los crímenes de los que fue declarado culpable la verán como el final de un capítulo muy triste y nefasto de la historia de Irak", añadió Malcom Smart.
"Sin embargo, todas las ejecuciones embrutecen a la sociedad, y en Irak, donde los homicidios se han convertido en moneda corriente, ha llegado la hora de decir '¡basta!'."
Categorías: Pena de muerte, Oriente Próximo, Medio y Norte de Africa, Irak
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