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Inicio Actúa India: Nubes de injusticia en Bhopal Más información sobre el tema

"Tenemos que recorrer al menos dos kilómetros (...) para conseguir agua limpia. Mi mala salud me impide traer el agua de allí."
Hasina Bi, de Atal Ayub Nagar, un barrio de Bhopal próximo a la fábrica, lleva 18 años bebiendo agua de la bomba manual que hay cerca de su casa.
"Había miles de cuerpos. Todo estaba lleno de cadáveres. Y gente muriéndose por todas partes."
Mohammad Owais, voluntario del hospital de Hamidia en Bhopal, India
Más de 7.000 personas murieron en cuestión de días al producirse un escape de gas en una planta química de Bhopal, India, la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984. A lo largo de los últimos 20 años, la exposición a los compuestos químicos tóxicos ha provocado la muerte a otras 15.000 personas y miles más sufren enfermedades crónicas debilitantes para las cuales no se ha encontrado un tratamiento eficaz.
El desastre conmocionó al mundo y planteó cuestiones fundamentales respecto a la responsabilidad de las empresas y los gobiernos en los accidentes industriales que aniquilan la vida humana y devastan el medio ambiente. Sin embargo, 20 años después los supervivientes siguen esperando una reparación justa, asistencia médica y tratamiento adecuados y una total rehabilitación social y económica. El lugar donde se encontraba la planta aún no ha sido limpiado, con lo que los residuos tóxicos siguen contaminando el medio ambiente y el agua del que dependen las poblaciones de los alrededores.
Pese a la determinación con que los supervivientes luchan para obtener justicia, se les ha negado una indemnización adecuada y una asistencia médica y rehabilitación apropiadas y oportunas. Union Carbide Corporation (UCC), propietaria en aquel entonces de la fábrica de pesticidas en Bhopal, y Dow Chemicals, que absorbió a la anterior en 2001, han declarado públicamente que no son responsables de la fuga y sus efectos dañinos. Por sorprendente que parezca, nadie ha rendido cuentas de ello.
El caso de Bhopal es un ejemplo de cómo las empresas eluden sus responsabilidades en materia de derechos humanos y subraya la necesidad de establecer un marco universal de derechos humanos que pueda aplicarse directamente a las empresas. Los gobiernos tienen la responsabilidad fundamental de proteger los derechos humanos de las comunidades que se encuentren amenazadas por las actividades de las empresas, como por ejemplo las que utilizan tecnología peligrosa. Sin embargo, conforme la influencia y el poder de las empresas han ido creciendo, también se ha ido generalizando el consenso respecto a que es preciso insertarlas en el marco de las normas internacionales de derechos humanos.
En su informe Nubes de injusticia: el desastre de Bhopal 20 años después Amnistía Internacional: