

"Tenemos que recorrer al menos dos kilómetros (...) para conseguir agua limpia. Mi mala salud me impide traer el agua de allí."
Hasina Bi, de Atal Ayub Nagar, un barrio de Bhopal próximo a la fábrica, lleva 18 años bebiendo agua de la bomba manual que hay cerca de su casa.
"Había miles de cuerpos. Todo estaba lleno de cadáveres. Y gente muriéndose por todas partes."
Mohammad Owais, voluntario del hospital de Hamidia en Bhopal, India
Más de 7.000 personas murieron en cuestión de días al producirse un escape de gas en una planta química de Bhopal, India, la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984. A lo largo de los últimos 20 años, la exposición a los compuestos químicos tóxicos ha provocado la muerte a otras 15.000 personas y miles más sufren enfermedades crónicas debilitantes para las cuales no se ha encontrado un tratamiento eficaz.
El 7 de junio de 2010, la Corte de Bhopal ha condenado a dos años de cárcel a siete directivos de Union Carbide India, por haber causado la muerte por negligencia de miles de personas. A pesar de que constituye una condena histórica, Amnistía Internacional considera que esta sentencia se ha producido 25 años después del desastre, tiempo que la organización considera como inaceptable para los supervivientes del desastre y los familiares de las víctimas.
Además, mientras que los empleados indios han sido procesados y condenados, todos los esfuerzos por extraditar a Warren Anderson, el antiguo director de la UCC han sido infructuosos. La empresa Union Carbide continúa desacatando la jurisdicción india, no aceptando las citaciones del Tribunal de Bhopal, y como resultado, el proceso penal de Warren Anderson y de la empresa no ha sido posible hasta la fecha.
Amnistía Internacional subraya que el gobierno indio no ha cumplido sus obligaciones internacionales, permitiendo que los procesos penales se hayan dilatado durante años, denegando a las víctimas y a los acusados el derecho a un juicio justo.
Más de veinticinco años después, la zona donde se encontraba la planta aún no ha sido limpiada, con lo que los residuos tóxicos siguen contaminando el medio ambiente y el agua del que dependen las poblaciones de los alrededores. Como consecuencia, más de 100.000 personas continúan sufriendo de problemas de salud sin poder acceder al cuidado médico que necesitan, y los supervivientes esperan todavía una compensación justa y completa reparación por los hechos.
El desastre conmocionó al mundo y planteó cuestiones fundamentales respecto a la responsabilidad de las empresas y los gobiernos en los accidentes industriales que aniquilan la vida humana y devastan el medio ambiente. Sin embargo, 20 años después los supervivientes siguen esperando una reparación justa, asistencia médica y tratamiento adecuados y una total rehabilitación social y económica.
El caso de Bhopal es un ejemplo de cómo las empresas eluden sus responsabilidades en materia de derechos humanos y subraya la necesidad de establecer un marco universal de derechos humanos que pueda aplicarse directamente a las empresas.
Los gobiernos tienen la responsabilidad fundamental de proteger los derechos humanos de las comunidades que se encuentren amenazadas por las actividades de las empresas, como por ejemplo las que utilizan tecnología peligrosa. Sin embargo, conforme la influencia y el poder de las empresas han ido creciendo, también se ha ido generalizando el consenso respecto a que es preciso insertarlas en el marco de las normas internacionales de derechos humanos.
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