
Después del terremoto del pasado 12 de enero, Amnistía Internacional cree que la protección de los derechos humanos es esencial para la recuperación sostenible en Haití. Las iniciativas para abordar las cuestiones de derechos humanos deben comenzar durante la fase de ayuda humanitaria y deben ocupar un lugar central en el esfuerzo de reconstrucción. Estos son los principales motivos de preocupación de Amnistía Internacional en materia de derechos humanos en Haiti:
Explotación de niños y niñas
Miles de niños y niñas han quedado sin protección en Haití tras la separación de sus familias y la destrucción de escuelas y comunidades, y ahora son vulnerables a los traficantes. Los niños y niñas pueden verse también atrapados en procesos de adopción irregulares, y han trascendido noticias de que algunos niños y niñas podrían haber sido sacados ya de Haití aunque es posible que tengan familiares en el país que podrían hacerse cargo de ellos. La adopción internacional debe ser el último recurso, y se debe recurrir a ella sólo cuando se hayan agotados las alternativas nacionales, y debe cumplir estrictamente las obligaciones internacionales relativas a los derechos de los niños y niñas, así como las normas pertinentes y los procedimientos apropiados.
Violencia contra las mujeres y niñas
En la actual situación tras el terremoto, las mujeres y niñas corren un riesgo especial de sufrir violencia sexual, explotación de traficantes y reducción del acceso a los servicios de salud sexual, reproductiva y materna. Además, a las mujeres y niñas que sufren abusos no se les proporcionan los mecanismos adecuados para que se deriven sus casos, ni para recibir atención médica y asistencia psicológica. Tampoco reciben protección, ni tienen acceso a la justicia y a una reparación. Todos los agentes que intervienen en la prestación de ayuda y en la reconstrucción deben integrar en sus programas la prevención de todas las formas de violencia basada en el género y la respuesta a esa violencia.
Derechos de las personas desplazadas
Cientos de miles de personas se han quedado sin hogar por causa del terremoto y muchas han huido de las zonas devastadas. Las personas desplazadas deben poder regresar voluntariamente a sus hogares, con seguridad y dignidad, o reasentarse en otra zona del país, y se les debe consultar de forma efectiva en la planificación de su regreso o reasentamiento.
Seguridad y cumplimiento de la ley
La capacidad del gobierno de Haití para hacer respetar el Estado de derecho se ha visto gravemente menoscabada por el terremoto. Amnistía Internacional ha recibido informes de que la policía ha abatido a tiros a presuntos saqueadores y de otros que han sido víctimas de la justicia de la calle. Las autoridades haitianas deben garantizar que la policía sólo hace uso de las armas de fuego en defensa propia y como último recurso. Las víctimas de delitos deben tener acceso efectivo a la justicia, al tiempo que se hacen cumplir las garantías procesales fundamentales en todo momento. Las autoridades haitianas deben establecer también un centro de detención provisional, ya que la prisión principal del país ha sido destruida y otros centros de detención adolecen de problemas de hacinamiento.
Rendición de cuentas de las fuerzas internacionales
Miles de efectivos militares extranjeros han sido desplegados en Haití para proporcionar seguridad para la distribución de ayuda, por lo que Amnistía Internacional considera fundamental que los términos de despliegue y las reglas de intervención estén claramente definidos y sean transparentes. El personal de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) debe regirse también por normas estrictas de rendición de cuentas. En el pasado, dejar la rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos únicamente al criterio de los países que aportaban tropas a las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU ha permitido la impunidad por graves violaciones de derechos humanos.
La deuda externa de Haití
A pesar de la cancelación en 2009 de 1.200 millones de dólares estadounidenses de la deuda externa de Haití, el país sigue debiendo cientos de millones de dólares a sus acreedores. Amnistía Internacional pide que se cancele la totalidad de la deuda externa, ya que el pago de esta deuda representaría una carga inaceptable para la población de Haití y para la economía nacional y dificultaría su capacidad para cumplir sus obligaciones en materia de derechos humanos.
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