“Recibí un aviso desde dentro de las fuerzas de seguridad de que me tenía que ir del país. Me di cuenta de que mi vida estaba en peligro”
AKLILU SOLOMON ALEMU
ETIOPÍA

Aklilu Solomon Alemu es abogado por vocación y abogado de derechos humanos por principios. Nacido en 1967 en Etiopía, estudió Derecho y todo hacía presumir una brillante carrera como abogado. Las cosas le iban bien, llegó a abrir su propio bufete, pero... se cruzaron los principios. Cada vez le llegaban más casos de personas acusadas injustamente por motivos ideológicos o políticos y cada vez aceptaba más, incluso algunos de forma gratuita.

Tras las disputadas elecciones de mayo de 2005, el acoso a la disidencia por parte del Gobierno alcanzó su grado máximo. Se produjeron detenciones masivas de miembros de partidos de la oposición, de periodistas críticos con el Gobierno y de activistas de la sociedad civil. Las acusaciones eran muy graves: alta traición, ultraje a la Constitución, ataques contra la integridad política o territorial y otros cargos castigados con largas penas de prisión o con la pena de muerte.

“Yo sabía que esas personas eran inocentes, que estaban siendo juzgados por sus creencias y su posición política”, relata Aklilu. Más de treinta abogados de forma constante y otros muchos puntualmente se organizaron para defender a todas esas personas y, al dar ese paso, también ellos se pusieron en el punto de mira del Gobierno.

Comenzaron las intimidaciones y las amenazas. Mucho más cuando Aklilu empezó a denunciar lo que estaba ocurriendo ante organizaciones internacionales y embajadas. “Un día recibí un aviso desde dentro de las fuerzas de seguridad de que me tenía que ir del país. Me di cuenta de que mi vida estaba en peligro. Por eso me fui”. En 2006 se refugió en Uganda, donde sigue viviendo con su mujer y sus dos hijos.

Asegura que volverá a su país cuando se den las condiciones de seguridad mínimas para ello y, mientras tanto, seguirá haciendo lo que pueda desde donde esté: “En cada rincón del mundo se producen violaciones de derechos humanos; por eso los activistas tenemos que seguir adelante con este noble trabajo”. De momento Aklilu no trabaja como abogado pero sigue con su labor de denuncia en colaboración con Amnistía Internacional, recopilando los materiales de los casos en los que participó como abogado de derechos humanos.