“Continúo buscando la bondad en todo ser humano. Tenemos que superar los fracasos de nuestros padres en materia de derechos humanos”
JEANNE D’ARC AYINKAMIYE
RUANDA

Además del nombre, Jeanne d’Arc Ayinkamiye tiene algo más en común con la Juana de Arco francesa: también ella es una heroína, una heroína en la defensa de los derechos humanos. Además es una superviviente, en el sentido más estricto de la palabra, ya que todos los miembros de su familia (excepto su hijo) han muerto asesinados a manos de agentes del Estado ruandés.

Quizá por eso impacta escuchar su voz amable y tranquila diciendo: “Continúo buscando la bondad en todo ser humano. Tenemos que superar los fracasos de nuestros padres en materia de derechos humanos. Estoy segura de que después de tantos enfrentamientos llegarán tiempos mejores”.

Nacida en 1969, Jeanne d’Arc Ayinkamiye es hutu y ha sufrido la oleada de revancha posterior al genocidio contra los tutsis de 1994. Asegura que el régimen que asumió entonces el poder y que todavía lo mantiene decidió exterminar todo rastro del Gobierno precedente. Tres hermanos de Jeanne d’Arc que habían trabajado con el anterior presidente fueron asesinados. También lo fueron sus padres, otros dos hermanos y su hermana mayor junto a sus cinco hijos. Ella sufre persecución constante y en 1998 fue detenida, torturada y encarcelada durante año y medio.

A pesar de todo, o precisamente por ello, fundó la asociación Souvenirs des Parents du District de Gasiza. Con el objetivo de construir un futuro de reconciliación para Ruanda, enseñan a los jóvenes el respeto de los derechos humanos y promueven su conocimiento entre las comunidades rurales, a través de proyectos de desarrollo económico.

El Gobierno vio en estas actividades un intento de sublevar a la población por lo que, finalmente, disolvió la asociación y ordenó la captura de sus miembros fundadores. Jeanne d’Arc emprendió la huida primero a la República Democrática del Congo y después a Uganda, donde vive con su hijo desde 2004.

Su vida, sin embargo, sigue corriendo peligro: “El Gobierno de Uganda y el de Ruanda son hermanos. Por eso el Gobierno ugandés no quiere a los ruandeses que escapamos del régimen. Aquí no vivimos en paz, vivimos con miedo, en cualquier momento pueden venir a buscarnos, secuestrarnos o incluso matarnos”. No entiende por qué la ONU no traslada a los refugiados ruandeses a otro país: “Estoy expuesta a la desprotección del Gobierno de Uganda y también a la de la ONU”. Y repite tres veces: “Cada día huyo, cada día huyo, cada día huyo”.